Salvo a un puñado de empleados que se resisten a dejar morir a esa empresa para no perder tampoco sus empleos, a nadie en el Estado que la tomó bajo control tras incautarsela a sus propietarios, parece importarle el presente y futuro de Marítima Howard.
Hoy dia la empresa por sus propios medios y con el concurso de un administrador que nisiquiera está nombrado en propiedad, que nisiquiera figura como representante legal ante Cámara de Comercio, trata de garantizar la operación a través de una compañia de agenciamiento maritimo que se encarga de comercializar los servicios.
Marítima Howard fue no solo para sus fundadores sino tambien para la Dirección Nacional de Estupefacientes una especie de «joya de la corona»; una de las empresas más productivas de las islas que tenía un buen paquete accionario en la terminal portuaria regional y que entre sus activos se cuentan una gran finca campestre en el perímetro circunvalar, un predio de almacenamiento en la Avenida Newball y varios establecimientos de comercio que operaban el transporte terrestre de carga maritima y la operación de descargue portuario.
Cuando la entonces DNE tomó el control de esta empresa, Marítima Howard movia más del 90 por ciento de la carga marítima que ingresaba a la isla, pero a pesar de que los manejos de esa entidad estatal estaban revestidos de intereses políticos parlamentarios, el nombramiento del abogado Edinson Hawkins Trespalacios llenó las expectativas y durante 10 años no solo logró mantener a flote la compañía, sino que ésta se encontraba liderando el negocio del transporte marítimo, había reemplazado algunos de los buques perdidos en siniestros y adquirido una nueva nave, renovado el parque de descargue, contratado un nuevo muelle de embarque en Cartagena, y logrado contratos exclusivos y multimillonarios con grandes empresas nacionales como Postobón y Bavaria.
Pero ya en la época de la Sociedad de Activos Especiales, SAE SAS, que entró a reemplazar a la DNE que había sido liquidada por los escándalos de corrupción por el trafico de influencia de Congresistas en el manejo de bienes de la entidad, la novel entidad decidió en julio del 2017 retirar a su exitoso depositario para entregarla contra todas las advertencias que hizo oportunamente la prensa, particularmente The Archipielago Press, a un nuevo depositario, Roberto Bermejo, un personaje que en su haber, tenía la perdida de los dos buques Tarú, que debieron ser hundidos por chatarra ya que siendo depositario de los mismos, los dejó abandonados en el muelle departamental acumulando una millonaria deuda por muellaje y amenazando hundirse en la terminal y dejarla bloqueada.
Bastó menos de un año de administración de este nuevo depositario para que sus ligeras movidas llevaran a la empresa a la quiebra en la que está hoy dia; una empresa que permanece con las oficinas cerradas y una nómina que sólo se reduce a una secretaria, un administrador encargado, un pagador, un jefe de operación portuaria, y la tripulación de un solo barco que opera actualmente, aunque espera que prontamente entre en operaciones el Conformity, al que se le ha invertido una fuerte suma de dinero para su reparación.
Hoy Marítima Howard acumula toda suerte de deudas con proveedores locales y nacionales por suministro de combustibles y lubricantes, contenedores y servicios de mantenimiento subacuático, operadores portuarios, trabajadores a los que se les debe hasta seis quincenas y demás prestaciones, entre otros, que se precipitaron con los malos manejos administrativos de la entrante administración que se gastó dos CDTs de casi 1.600 millones de pesos que le dejó la anterior administración en una aventura empresarial con una incipiente naviera de Providencia, dilapidó los ingresos mensuales que en promedio de 200 millones mensuales le ingresaban a la compañia, infló la nomina, se endeudó con un empresario que le prestó cerca de mil millones de pesos para adquirir un parque de contenedores, al tiempo que también comprometía el presupuesto de la Sociedad Sunrise Internacional Beach de la que también era depositario, en la compra de otro lote de contenedores, intentó trasladar la operación portuaria de Cartagena a Barranquilla, generando inestabilidad en algunos clientes que le perdieron confianza a la naviera, con lo cual el principal contrato con Bavaria, por cerca de 12 mil millones de pesos anuales se cayó. También dejó abandonado un camion de transporte de carga, una camioneta, y una grúa telescópica.
Todos estos hechos que fueron denunciados públicamente por el parlamentario Jorge Mendez Hernandez en un debate en las plenarias del Congreso precipitó la salida de Bermejo, pero aun cuando los hechos fueron denunciados penalmente, hasta ahora no se ha llamado a nadie a responder, como tampoco se ha establecido cuál es el detrimento patrimonial y los responsables por la perdida de esta empresa.
Adicionalmente la SAE SAS no ha tomado en serio el rescate de la compañía ya que podría vender algunos de los activos no afectos a la operación marítima como la finca, o el predio de la Newball que está en poder de terceros sin pagar los costos de arrendamiento que vale el mismo. Igualmente podría dar una mayor eficiencia a otros activos como las propias instalaciones de la empresa que ahora permanecen solas, y que podrían alquilarse a otras compañías, o el mismo patio que está convertido en un deposito de chatarras, pero que por estar ubicado en la propia zona industrial Portuaria podría servir a otras navieras.
Pareciera faltar voluntad política de quienes en el Estado deben tomar decisiones para evitar la quiebra absoluta de la empresa, o que ciertas fuerzas gravitacionales dejen de actuar en esta especie de complot que ha favorecido el mismo monopolio de siempre en el manejo de la carga marítima hacia las islas.














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