Las autoridades en San Andrés siguen funcionando de espaldas a la ciudad, al entorno paisajístico y ambiental del territorio, y su encierro en sus propias oficinas las convierten en inoperantes y en entidades burocráticas y de decisiones de escritorio que no responden a las necesidades y problemáticas de la comunidad, del medio ambiente y de la convivencia pacífica de la sociedad.
Un ejemplo palpable de ello es lo que viene sucediendo en el sector de Hansa, en un extenso predio que aun cuando se supone particular, constituye una especie de pulmón en medio de la selva de cemento que caracteriza la zona, el cual ha empezado a ser intervenido por la mano del hombre para arrasar la zona boscosa y convertirla en un estéril terreno para colonizar más espacios de la isla donde ejercer actividades industriales, comerciales o turísticas.
Lo extraño del asunto es que dichas intervenciones a la luz de las autoridades, parece no contar con los respectivos permisos de la autoridad de Planeación, por cuanto al ser consultado el titular de la respectiva cartera, no tenía ni idea de la existencia de tal relleno, y prometió hacer una inspección al lugar para tomar las acciones del caso.
El pasado martes, luego de las rigurosas antesalas a que los subalternos someten siempre a quienes intentan hablar con los responsables de los diferentes despachos gubernamentales, y luego de negarse por múltiples ocupaciones, el secretario de Planeación Sebastián Castellote aceptó casi que a regañadientes a recibir en su despacho a un reportero de esta redacción que le exhibió una serie de fotografías que mostraban los rellenos que se están haciendo en el sector Hansa, detrás de los edificios Hansa Coral, Hansa Reef y Comodore, donde no solo se está rellenando toda la zona para abrir espacio, al parecer para instalar parqueaderos o alquiladeros de carros y motocicletas, si no que se está eliminando la zona forestal, y un frondoso árbol de extenso follaje que se ubica en medio de todo, parece estar en riesgo de desaparición.
Lo que se nota desde las edificaciones alternas es la apertura de una vía, hacia una gran vivienda que funciona como posada, a la que se accede por una entrada de la Avenida Colombia, pero a la que parece se le está abriendo una nueva vía por la parte trasera.
Además del desconocimiento de la Oficina de Planeación sobre la existencia de estas actividades en donde interviene la mano del hombre para arrasar con la naturaleza, llama la atención que el operador de la máquina de excavaciones al notar que se le estaban haciendo fotografías a las labores de remoción de tierras, tapó su humanidad con la pala mecánica de la excavadora a efectos de evitar ser identificado o como si tratara de ocultarse, y no permitió que se le hicieran preguntas al respecto. En el sitio tampoco existen vallas informativas que indiquen la existencia de permisos de las autoridades para hacer los rellenos, apertura de vías y deforestación, de la que tampoco la Corporación Autónoma Regional Coralina parece haberse percatado.

















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