
Mientras la dirigencia politica corrupta y la gobernanza ladrona de San Andrés se dedica al saqueo del erario y a llenarse los bolsillo, Barranquilla progresa a otro nivel.
En San Andrés el progreso solo se ve en algunos secretarios de gabinete, en los funcionarios que hacen parte de la rosca o entorno del mandatario o del político manda más del momento, traducido en boutiques, gastro bares, posadas turisticas, vehículos de alquiler, (mulitas, Can Am, motos, pontones, etc), carros de alta gama, casas estilo mansión y viajes al exterior.
La isla en cambio denota ruina, desgreño, basureros, vías rotas, andenes llenos de alcantarillas sin tapas, aguas negras vertidas a la vía con sus olores nauseabundos ofensivos, delincuencia, muerte y futuro juvenil poco esperanzador.
Las arcas espoliadas no adolescen de recursos que ingresan a borbotones por cuenta del millón de turistas que le entra anualmente al destino, asi como las regalías que el Estado transfiere para cubrir las necesidades de salud, desarrollo social e inversión que de todos modos no se traduce en mejor calidad de vida.
Contrario a ello, ciudades como Barranquilla, Medellin y Bogotá avanzan aceleradamente de manera inversamente proporcional a como retrocede San Andrés.
Pero el caso de la Arenosa, la capital del Caribe colombiano, es a otro nivel: alamedas, parques, ciclovias, museos, plazoletas, muelles, acueductos, transportes masivos, playas creadas, boom inmobiliario, etc, han convertido a esta ciudad colombiana en la de mayor crecimiento social y desarrollo tecnológico y de infraestructura.
Una clase empresarial que decidió reemplazar a la otrora clase politica corrupta y burocratizadora, hizo posible este milagro, muy a diferencia de San Andrés donde su liderazgo empresarial decidió escoger el estilo de los Moreno Rojas en Bogotá, pudiendo imitar al Clan Char de Barranquilla.




















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