Abelardo De La Espriella
Candidato a la Presidencia de la República de Colombia
Bogotá, 21 de abril de 2026
A los directores, editores, periodistas y medios de comunicación de Colombia.
Señores:
Blu Radio, Caracol Televisión, Noticias Caracol Radio, El Espectador, El Tiempo, Infobae
Colombia. RCN Televisión, Noticias RCN, Revista Semana, RCN Radio, La FM, Red +
Noticias, Pulzo, Vélez por la Mañana y demás medios de comunicación:
Hoy, como candidato presidencial que desde hace meses ha retado públicamente a Iván Cepeda a un debate abierto y sin temas vetados, me dirijo a ustedes con el más profundo respeto por la libertad de prensa y de expresión, pilares irrenunciables de nuestra democracia, que consagra el artículo 20 de la Constitución Política.
Durante meses, desde las tribunas de los medios y de las redes, he exigido un cara a cara con el candidato del continuismo petrista, el senador Iván Cepeda. Lo hice sin condiciones, sin dilaciones y sin miedo, desde noviembre de 2025.
Cepeda guardó silencio, se escondió y hasta se negó públicamente a debatir. Ahora, ante la presión ciudadana y las tutelas interpuestas para garantizar el derecho a la información, sale con un “reto” que no es más que un farol calculado: anuncia disposición a debatir, pero solo si él impone las reglas, nombra compromisarios, pacta temarios, filtra moderadores y, en el fondo, usurpa la función sagrada que les corresponde a ustedes, los medios de comunicación independientes.
Eso que pretende el heredero de Petro no es debate. Eso es un intento de coartar la libertad de prensa. Eso es pretender que un candidato, y no la prensa libre, organice el escenario donde se confrontan las ideas y se desnudan las propuestas ante el pueblo colombiano. Cepeda no quiere un debate: quiere un espectáculo controlado, con preguntas aprobadas, temas preestablecidos y un guion escrito a su medida para no responder por la herencia de Petro, por la Paz Total, que ha sido un desastre, por la corrupción que ha carcomido al país, por sus nexos y los de su jefe con el narcoterrorismo, ni por las verdaderas consecuencias del modelo económico y de Estado que pretenden establecer.
Yo, en cambio, no le temo a la verdad ni pretendo disputarles su rol. Soy el primero que
retó a Cepeda. Soy el que siempre ha dicho: “pon la cara y sal a un debate sin condiciones”. Y hoy reitero, con absoluta claridad y sin ambages: me someto desde ya a las reglas que la prensa libre, en su leal saber y entender, determine. No impondré vetos a preguntas, no exigiré temarios pactados, ni buscaré ventajas.
Acepto plenamente que los medios designen libremente a los moderadores. Confío en su criterio. Solo dejo una consideración de principio: que quienes cumplan esa función lo hagan desde el ejercicio genuino del periodismo, con independencia y rigor, de manera que el debate no se perciba como un escenario de militancia, sino como un espacio de información objetiva para los ciudadanos. Estoy dispuesto a responder todo, a confrontar todo y a no ocultar nada, porque creo en la libertad de expresión como instrumento del pueblo para elegir informado, no manipulado.
Los medios de comunicación imparciales no son simples espectadores: son los custodios del derecho a la información que tiene todo colombiano para conocer de fondo a quienes aspiramos a la Presidencia, y Cepeda los quiere castrar. Durante décadas han ejercido ese rol con responsabilidad, rigor y equilibrio y, aun cuando yo mismo he sido objeto de sus críticas duras, las seguiré tolerando lealmente porque respeto su independencia y porque entiendo que el verdadero periodismo no es un enemigo, sino un pilar de la democracia.
Por supuesto, seguiré combatiendo a los activistas que se disfrazan de “periodistas” para imponer sus agendas ideológicas, pero a la prensa libre, todo mi respeto y toda mi consideración: la he defendido como abogado y la honraré como presidente.
Por eso les pido, con la autoridad moral de quien no evade el escrutinio público: tomen ustedes las riendas. Organicen el debate o los debates. Fijen las reglas, elijan los moderadores, determinen el formato y el escenario. Hagan lo que es su deber y su experticia: piensen en el pueblo y su derecho a informarse por encima de cualquier candidato; no permitan que Cepeda los desplace.
Colombia merece ver, sin filtros ni cortinas de humo, quién defiende de verdad la institucionalidad, la seguridad, la economía real y el futuro de nuestros hijos, y quién solo repite el discurso fracasado del régimen actual.
No se trata de mi beneficio ni del de Cepeda. Se trata del derecho sagrado del pueblo colombiano a elegir informado, con la verdad por delante y sin que nadie le usurpe la posibilidad de formar su propia opinión. Estoy listo. Donde y cuando ustedes lo determinen.
Porque yo no le temo al debate; le temo a una Colombia que elija a ciegas.
Con el mayor respeto por su labor y con la valentía que exige este momento histórico,
Abelardo De La Espriella
Candidato a la Presidencia de la República
¡Firme por la libertad informativa, firme por la patria!

















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