En un extenso mensaje publicado este lunes en su cuenta de X, el presidente Gustavo Petro denunció un supuesto fraude electoral masivo, desconoció la victoria de Abelardo de la Espriella y afirmó de manera explícita que el presidente de Colombia es el filósofo Iván Cepeda.
“El presidente de Colombia acepta de acuerdo a la decisión de los colombianos es el filósofo Iván Cepeda”, escribió Petro textualmente. Además, sentenció: “El presidente de Colombia no reconoce la legitimidad del gobierno entrante. Abelardo no ganó las elecciones”.
Según Petro, existe evidencia de que desde un servidor con IP ubicada en Los Ángeles, California, de propiedad de los hermanos Bautista, se utilizaron algoritmos para modificar sustancialmente los resultados electorales a favor de De la Espriella. Estos algoritmos habrían operado con el censo de personas que nunca votan, para reemplazarlos por votantes que podían sufragar varias veces.
El mandatario también denunció irregularidades en mesas del exterior, donde Abelardo de la Espriella obtuvo 177.000 votos más que Iván Cepeda, con jurados de votación provenientes de Colombia (lo que calificó como ilegal) y electores supuestamente trasladados. Señaló que hechos similares ocurrieron en varias regiones de Antioquia, Medellín, Norte de Santander y norte de Bogotá. Como ejemplo, mencionó que su propio hijo descubrió que ya habían votado a su nombre.
Petro vinculó directamente a la empresa de inteligencia privada israelí BlackCube como la proveedora de los algoritmos y otros apoyos. Además, mencionó pagos millonarios a la firma de lobby Balart para limpiar la imagen de De la Espriella y conseguir el respaldo de Donald Trump.
El presidente calificó los hechos como “el más duro golpe a la soberanía nacional desde la reconquista española en los años de la Patria Boba” y criticó que los sistemas de ciberseguridad de la Registraduría estén en manos de empresas privadas estadounidenses e israelíes.
Finalmente, Petro convocó a “las mayorías nacionales” a concentrarse el próximo 20 de julio en todas las plazas públicas del país “a dar el grito de la independencia nacional”.
El mensaje ha generado una inmediata y fuerte controversia política en Colombia, a menos de un mes de la fecha prevista para la posesión presidencial el 7 de agosto.
















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