Con la Ley de Sometimiento ponemos fin a los privilegios, las concesiones y la impunidad con la que durante años se ha pretendido premiar a los bandidos.
¡EL QUE DELINQUIÓ TIENE QUE PAGAR! Tendrá que confesar sus crímenes, reparar a sus víctimas, entregar hasta el último peso de sus fortunas ilegales y responder ante la justicia.
¡AQUÍ NO HABRÁ IMPUNIDAD NI PREMIOS PARA LOS CRIMINALES!
La paz verdadera no se construye arrodillando al Estado ante los delincuentes. Se consigue con autoridad, justicia y el cumplimiento de las leyes de la República
















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