Fue flor de un día. Dice el adagio popular que más dura un merengue en la puerta de una escuela. Y eso parece ser lo que ha ocurrido con el programa de bicicletas públicas del Departamento que dejó al servicio de la comunidad turística e insular el gobierno de Aury Guerrero Bowie hace seis meses cuando abandonó el Coral Palace.
Lo cierto es que el programa no funcionó de manera permanente más de un mes y medio, por cuanto al inicio tuvo problemas para comenzar a operar porque algunas de las bicicletas parece que se perdieron en el siniestro de un barco de cabotaje que las traía desde Cartagena y naufragó.
Al parecer solo fueron 21 días de funcionamiento, ya que el programa piloto que encargó la saliente administración era por 15 días, y luego la nueva administración trató de prorrogarlo por la mitad de lo inicialmente contratado.
Pero vencido el plazo, las bicicletas no volvieron a ser sacadas de la bodega de almacenamiento donde eran guardadas y el programa se fue diluyendo sin que nadie se percatara de ello, hasta que algunas fotos nos traen a la mente que hubo un programa de bicicletas públicas que usaban turistas y residentes, por unos cuantos días.
Una fuente le comentó a esta redacción que la Secretaria de Movilidad estaría recibiendo propuestas de diferentes oferentes que estén interesados en poner en marcha el proyecto para que se reactive el mismo. Esa convocatoria por lo visto ha tenido poca difusión.
Este programa no ha podido rodar como espera la comunidad y parece haberse ‘pinchado’ a los pocos pedalazos.
Después de ser inauguradas y presentadas a la comunidad, se esperaba que los puntos de adquisición para transportarse en estas bicicletas públicas fueran a funcionar de inmediato, pero no fue así, puesto que fueron arrumadas en los pasillos del Coral Palace y sin ningún control que impidiera la perdida de las mismas, lo cual puede ocurrir ahora que están nuevamente almacenadas
Las bicicletas no fueron entregadas a la Gobernación a tiempo ya que casi la mitad de las que fueron adquiridas, no se entregaron por cuestiones de fuerza mayor.
La contratista inicial Marylin Biscaino encargada de la logística de este proyecto, debía instalar seis puntos para que la comunidad adquiera las bicicletas, al igual verificar que las personas que obtienen el transporte sean las que están registradas dentro del sistema que es creado por el Gobierno local, igualmente garantizar el funcionamiento y mantenimiento de las bicicletas, y ello operó por los 21 días del programa piloto, mediante actividades en: Promoción y ejecución del sistema Piloto de Bicicletas Públicas en el Departamento Archipiélago de acuerdo a los requerimientos de la Invitación Publica INP-034-2015 con el fin de promover la inscripción de usuarios; realizar recorridos ciclísticos (ciclo paseos) semanalmente que expongan los beneficios del uso de la bicicleta en la Isla de San Andrés, previos y durante el desarrollo del Sistema Piloto de Bicicletas Públicas, diseñar y producir material publicitario para la promoción del Sistema Piloto de Bicicletas Públicas en el Departamento Archipiélago; realizar la producción logística de la ciclovía dominical con actividades que promuevan el uso de la bicicleta; crear un sistema de registro y control virtual y físico de los usuarios que utilicen el servicio.
En su momento el actual secretario de Movilidad José Humpries declaró que “desde mi punto de vista y hablando a título personal hubo premura por parte de la anterior administración en la entrega de esas bicicletas, primero eso es un plan piloto que tenía una vigencia aproximada de 45 días, segundo se hizo un lanzamiento sin tener la totalidad de las bicicletas, ni se había establecido una plataforma electrónica para la inscripción como se había ordenado en los pliegos contractuales, por ende ratifico que hubo premura en el plan piloto”.
Pero la premura que le atribuye Humpries a la pasada administración parece haberla cambiado por la morosidad de su despacho por que el Programa hace varias semanas dejó de funcionar y cientos de bicicletas que deberían estar rodando en la ciudad, contribuyendo a prácticas saludables que inviten al turista a su uso y al residente a reemplazar los mofles contaminantes por el pedal saludable, permanecen arrumadas en alguna bodega sin la garantía que no se puedan perder esos pequeños vehículos.















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