Entre los personajes a los que hemos querido exaltar por su labor dentro de esta crisis sanitaria por la pandemia, encontramos a los
vacunadores a quienes queremos reconocer por su rol fundamental en
este Plan de Vacunación.
Bogotá D.C, 30 de mayo de 2021. – Esta pandemia nos ha dejado
entrever una baraja de personajes resaltables que han hecho hasta lo
imposible por ayudarnos a superarla y por seguir salvando a aquellos que
continúan cayendo ante las complicadas garras del virus, entre ellos,
médicos, enfermeros, personal logístico y de salud en hospitales y clínicas,paramédicos, entre muchos otros.
El virus nos sigue rondando y es inevitable no contemplarlo como parte denuestra realidad.
Cada día escuchamos noticias esperanzadoras que nosllevan a pensar en una luz al final de este túnel, y entre esas, vemos cómopoco a poco las vacunas contra el Covid 19 parecen llevarnos a esta luz que se está dejando vislumbrar y que nos convoca a la gran posibilidad de volver
a la normalidad que tanto anhelamos.
Sin duda alguna, una de las noticias más importantes en el último siglo, fueel logro del mundo científico de consolidar vacunas que demostraban índices
de eficacia impresionantes y en un tiempo récord. El ministro de Salud,Fernando Ruiz Gómez, anunciaría al país el 18 de diciembre de 2020 lacompra de un buen acopio de estas que significarían el inicio de un ambiciosoplan y que en el marco de esta ruta de inmunización nacional contra elCovid-19, se busca cumplir, durante este año, el primer paso para mitigar lapandemia en el país.
Este objetivo fundamental en este momento tan significativo de la
humanidad, no sería posible sin el trabajo que hacen día a día nuestros
vacunadores.
Podremos encontrar historias en todas las latitudes del país, de personas alas que se les ha encomendado esta titánica misión de lograr este propósitoque se ha anunciado por parte del Gobierno, el de vacunar a 35 millones de colombianos y así lograr la tan anhelada –inmunidad de rebaño-.
Hoy les queremos contar la historia de una de ellas, Norma Helena Altamar, unaauxiliar de enfermería de 33 años, quien desde Vichada, el segundo departamento más extenso de Colombia y con una riqueza hídrica incomparable, nos trae una historia digna de contar y resaltar.
“Ha sido un tiempo de trabajo completo”, esto es lo que pregona Norma conese ápice de esperanza quien argumenta que desde el inicio en pleno de la
ejecución del Plan Nacional de Vacunación, el primer objetivo era lograrvacunar y poder evitar cuantas muertes fueran posibles, sobre todo de laspoblaciones más vulnerables: el personal de la salud y los adultos mayores.
Norma recuerda que la capacitación brindada a todos los vacunadores en elpaís, que fue gracias a la gran alianza entre el Minsalud, el Sena y otras
muchas instituciones educativas, se hizo de manera virtual. Esta, la
denominada nueva normalidad, fue la forma cómo se capacitaron a más de100.000 personas para consolidar la inmunización del territorio nacional
contra el covid-19.
El reto inicial venía acompañado de miedo. Las primeras vacunas quellegaron al país fueron las de la farmacéutica Pfizer que requerían sermanejadas con cierto cuidado y su administración, aunque con la prácticaposterior empezaron a ser más dóciles, debía ser ejecutada de forma casi
sincrónica para no perder ninguno de los biológicos.
El Hospital San Juan de Dios de Puerto Carreño fue el lugar escogido paraaplicar estas primeras dosis. Una vez se logró inmunizar a todo su cuerpomédico, enfermeros, nutricionistas y auxiliares, entre otros, la vacunación sellevó a los sectores aledaños y a todo el municipio.
“Empezamos a administrar las vacunas en los barrios. Nuestra jornadainiciaba a las 7:00 a. m, organizábamos nuestros insumos, la EPS nosayudaba con los anotadores y buscábamos a nuestros adultos mayores. Una
vez los encontrábamos, les dábamos la información necesaria y así crearconfianza sobre estos biológicos y se les aplicaba. A las 11:00 a. m.descansamos y a partir de las 2:00 p. m. seguíamos vacunando hasta las5:00 p. m”.
Lo que más impresionó a Norma, fue que debido a la cantidad de noticias
falsas que surgían y llegaban a los imaginarios de los adultos mayores, todos
querían vacunarse.
“Era muy fácil tener acceso a la información poco confiable y que podríaparecer muy verídica. Nos cautivó el hecho que las personas estaban totalmente dispuestas a hacerlo.
Incluso muchos preguntaban cuándo se su turno y hasta les di mi número para contactarlos cuando les correspondiera su oportunidad”.
Norma menciona que no ha visto a ninguno de sus vacunados presentar
algún tipo de secuela o efecto adverso. “Estas vacunas son de una seguridadinmensa. No se han visto más que algunos dolores de cabeza y ciertos cuadros de fiebre, pero eso es normal como con cualquiera de los otros
biológicos que se encuentran en el esquema regular”.
Pero este trabajo excepcional no ha sido producto de una idea gestionadapor esta crisis sanitaria, este logro trae consigo un esfuerzo de más de 30años y es resultado de un programa de vacunación, reconocido uno de los
mejores las Américas y con uno de los esquemas más completos que incluye21 vacunas las cuales protegen contra 26 enfermedades, el cual, Norma sigue apoyando conjuntamente.
“El deber que hemos cumplido con mis compañeros vacunadores ha sido el
producto de un trabajo articulado, con personas capaces y estrategias muyefectivas en la administración de los recursos provistos, en el marco delPrograma Ampliado de Inmunización del Ministerio de Salud y ProtecciónSocial”.
















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