
– Esta es la experiencia de nuestro coordinador PAI en el departamento
del nororiente del país a través de sus ojos.
Bogotá D.C., 30 de octubre de 2021. El Plan Nacional de Vacunación
contra el covid-19 sigue desarrollándose y la labor de todos los actores en
buscar a las personas, resolver sus dudas y lograr la inmunización es primordial para conseguir los objetivos que nos hemos trazado como país.
Hoy, desde Norte de Santander, traemos la experiencia de nuestro coordinador de la ruta de vacunación contra el covid-19. Una zona que, por su ubicación geográfica y su compleja situación de orden público, ha comprendido un esfuerzo mayor y les ha hecho ganar un reconocimiento a sus equipos de vacunadores que han logrado grandes coberturas.
Les presentamos a Pedro Antonio López, un enfermero profesional de 38 años quien cumple su función como referente del Programa Ampliado de Inmunizaciones en el territorio con su vocación y espíritu de ayudar a las
personas.
“Ha sido un trabajo maratónico. Los vacunadores han tenido que recorrer rutas
intransitables en municipios como Tibú, El Tarra, San Calixto, entre otros, que se les reconoce por sus ríos caudalosos y los cuales han tenido que pasar a través de canoas e incluso caminar hasta nueve horas para llegar a los puntos de vacunación”, contó.
Además, rescató Pedro, a estas dificultades se han sumado dos factores
relevantes que ha hecho que el trabajo de su equipo sea realmente admirable: por un lado, el alto rechazo que ha representado en sus pobladores la aplicación de esta vacuna, ya que, según él, la desinformación se ha expandido de manera generalizada. “Hemos trabajado desde el amor y el conocimiento para transmitirles a ellos que esto es para su bien y el de todas sus familias”, dijo, contando que la información falsa que se difunde en redes sociales ha contribuido a la negativa frente a la vacuna, pero su trabajo y el de su equipo sigue firme y buscan concientizar a las personas de la importancia de recibirlas.
Otro de los factores ha sido la complicada situación de orden público en zonas como Catatumbo, la cual les ha hecho ganar aún más el respeto de sus colegas en la región, ya que han tenido que apelar al humanismo y a la pasión de sus trabajos, para que estas dosis de vida lleguen a todos los colombianos y sin arriesgar sus vidas.
“Esto me llena de una profunda satisfacción, porque se ha hecho hasta lo imposible para llegar a lugares que usualmente son casi imposibles de
alcanzar, además porque con nuestro trabajo hemos visto ya los resultados, por ejemplo, en la reducción de la tasa de mortalidad en el departamento. Soy orgulloso trabajador de la salud y seguiremos haciéndolo para que la
inmunización sea una realidad en nuestra población”, concluyó.












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