
Si hay un funcionario que se merece todos los reconocimientos en las últimas décadas se llama Fernando Ruiz Gómez, el ex ministro de salud del Gobierno Duque que administró la Pandemia, dejando a Colombia como el mejor de América Latina, segundo de las tres Américas y doceavo a nivel mundial según Bloomberg en la atención del nuevo Coronavirus.
Ese destacadísimo manejo, y haber negociado 92 millones de vacunas y logrado aplicar 88 millones del biológico contra el Sars CoV2, más el reconocimiento de la propia OMS y OPS, además de la posibilidad de que Colombia lidere una de las más importantes entidades multilaterales de salud en el planeta, parecen no haber sido suficientes méritos para que el gobierno de Gustavo Petro decidiera apoyar la distinción de un colombiano con suficientes honores en el manejo de dicho organismo.
El propio ex ministro de Salud Fernando Ruiz Gómez denunció en su cuenta de Twitter que el Ministerio de Relaciones Exteriores retiró dicho apoyo. Todo parece indicar que Colombia cederá en esa legítima aspiración del país para apoyar una canidatura de México.
«Personalmente lamento que el gobierno haya retirado el apoyo a mi nombre para la dirección de la OPS pero duele más que Colombia después de 120 años y con todos los reconocimientos en su historia de salud pública no tenga la posibilidad de dirigirla. Casi era un derecho del país», denunció Ruiz Gómez al tiempo que publicó una misiva remitida al canciller Álvaro Leyva Durán.
En la misiva el ex ministro le solicita a Leyva Durán retirar su candidatura al ser informado por la viceministra de Salud que Colombia no apoyaría su candidatura, no obstante que contaba con el apoyo de 20 países, y teniendo en cuenta que ya no se pueden inscribir nuevos candidatos por que desde marzo se cerró el proceso.
Por lo visto al Gobierno de Petro en su propósito de reformar el sistema de salud no le conviene respaldar a Ruiz Gómez por que equivaldría aceptar que el sistema de salud colombiano es reconocido por una gran cobertura, la equidad y acceso a las vacunas y la eficaz atención al Covid19, y se constituye en un acto de mezquindad política.

















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