Por Edgar Jay Stephens

Hoy cumplimos 600 días de la lucha más tenaz en la historia de nuestro pueblo raizal.
Hemos logrado, con el apoyo de nuestros aliados, el cumplimiento del objetivo estratégico.
Con distintas formas de lucha pacífica nos articulamos con activistas de derechos humanos, un inigualable equipo jurídico, organizaciones sociales, ambientalistas, jóvenes, maestros, fuerzas políticas, fundaciones, grupos étnicos, productores agropecuarios, autoridades, estudiantes, amas de casa, artistas, Cristianos y nuestra mentora y máxima representación de la reserva moral de nuestro pueblo: La Diáspora Raizal.
Finalmente, tras un proceso lento de abandono, la Armada Nacional se retiró de la cuenca de Bowden.
Cuando se lleven su muelle ignominioso, garanticen el no retorno, cumplan su deber de proteger las fronteras patrias con sus acciones, respeten la soberanía territorial de nuestro pueblo y erradiquen la pesca ilegal, tal vez podamos mejorar las relaciones.
Durante 600 días con un estilo de lucha que puso en cuestión todos los estándares antes conocidos, fundada en la persistencia y en los valores de nuestros ancestros, implementamos una pedagogía inspirada en el cristianismo auténtico: predicar con el ejemplo.

Por eso jamás cedimos a las ofertas de carácter personal o político.
Jamás utilizamos el liderazgo para ventajas individuales.
Jamás aceptamos como objeto de negociación nada que afectara nuestros principios ni los intereses de nuestro pueblo.
Con la visita del Presidente Gustavo Petro, el cambio del contexto y en la línea de mando de la Armada y con el fallo de la Corte Constitucional se ha consolidado la victoria.
Pero también el inicio de la rectificación del proceso de reconstrucción, el ambiente propicio para la convocatoria del Congreso Raizal, el pronto lanzamiento de la propuesta de Constitución Raizal de la Diáspora, el Raizal Development Center Corporation (RDC) y la Federación de Pescadores de Providencia y Santa Catalina y la viabilidad de lograr la ampliación de la reserva de la Biosfera SeaFlower, así como la creación de la confederación de pueblos anglófonos del Caribe, son también victorias logradas en el Campamento por la Dignidad con el concurso de nuestros aliados.

Con todos esos logros que se iniciaron con el reverdecimiento de la Primavera Raizal, que es la gestación de una revolución cultural que generará un nuevo orden geopolítico en el Caribe, el Campamento por la Dignidad ha cumplido con su objetivo.
Desde hoy iniciamos el proceso de retorno a nuestras actividades tradicionales de pesca y al seno de nuestros hogares diciendo «adiós con las manos».
Escribiré en primera persona para ratificar que no aspiro a ocupar ni ocuparé cargos públicos, no pondré mi nombre para ninguna elección de dignatarios porque con eso se perdería en la miseria del individualismo el mensaje más importante, inspirado en la vida de Jesús, que hemos querido ofrecerle a nuestra gente: es posible que seres humanos movidos por la fuerza de sus convicciones lo ofrezcan todo tan solo a cambio del bienestar de su prójimo.
Lo hicimos por todos ustedes, por las futuras generaciones y por nuestra dignidad.
Fue nuestro granito de arena para enfrentar los desafíos de un nuevo orden mundial dónde se garanticen los derechos humanos de los pueblos, se derrote la pobreza, se proteja el medio ambiente, se logre la paz y se implementen los protocolos de mitigación frente al cambio climático.
Nuestro aporte para un mundo mejor, son las infinidades de granitos de arena que con manglares, pastos marinos, los humedales y la preciosa desembocadura del arroyo Bowden, ante el espectáculo de nuestra bahía de Old Town, de ignotos tesoros sumergidos, son los ecosistemas que desde hoy podrán resurgir en plena libertad y vida en todas sus manifestaciones.
Gracias a esta lucha a la que muchos auguraron el fracaso, en la que hemos logrado derrotar nuestros propios miedos y flaquezas, podemos rendir tributo a todos los que creyeron que era posible y a la memoria de los que partieron con la esperanza de un mañana mejor.
Gracias a esta lucha al interior de nuestros corazones se asoma la posibilidad de mujeres y hombres nuevos.
Gratitud y dignidad a la Diáspora Raizal que alberga en sus seno personas excepcionales, a nuestro equipo de profesionales y personal vital del Campamento, a nuestro muy profesional equipo de medios, a la Veeduria Cívica, a PhantaRea, al Raizal Development Center Corporation (RDCC), Raizal Youth, Agroprovidencia, Comité Cívico Permanente por la Dignidad, al equipo jurídico de la Diáspora, a la Federación de Pescadores, a la presidencia de la Autoridad Raizal, Asojuntas, al presidente Gustavo Petro, a María José Pizarro y su equipo, a la Filsai, a la procuradora Sara Pechthalt, a las miles de fundaciones, a los funcionarios públicos conscientes, a nuestra sufrida comunidad, a todos los pescadores que dieron un ejemplo de grandeza y a todas las voces y rostros coloridos que desde distintas latitudes nos acompañaron en la lucha por un mundo mejor.

600 días de resistencia para toda una vida de lucha.
Por eso estamos aquí, en la desembocadura del arroyo de Bowden, en las playas de Old Town, desde el Campamento por la Dignidad, en la primavera de nuestra revolución cultural para que el futuro sea ahora porque luchando venceremos.















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