
La CGR llama la atención sobre la prudencia y rigor técnico que debe asumirse al debatir o analizar las perspectivas del sector minero energético, dada la actual coyuntura interna y mundial, en la cual se presenta un alto grado de incertidumbre y volatilidad de los mercados.
A 21 de octubre de 2022 la tasa de cambio se ubica en los $4.885,5 lo que representa una devaluación en lo corrido del año del 22,7%. Si se compara con el mismo día del año anterior, la devaluación anual alcanza el 29,6%.
En promedio la devaluación se sitúa en el 10,9%. Esta tendencia al alza de la tasa de cambio se presenta desde marzo de 2022 en medio de una marcada variabilidad e incertidumbre con respecto a la inflación mundial, las políticas monetarias adoptadas para enfrentarlas y las consecuencias de estas políticas en la economía global. Comercio exterior es indudable que, aunque Colombia no es un país petrolero en el ámbito mundial, a nivel interno la actividad minero energética reviste una gran importancia y sus movimientos generan un impacto importante en el comportamiento económico y fiscal.
Es así como, en 2021, la explotación de minas y canteras, y la actividad industrial de fabricación de productos provenientes de la refinación del petróleo, representaron el 9,6% del total de la actividad económica. En términos de comercio exterior, en 2021 el 32,6% del total de exportaciones correspondió al petróleo y sus derivados.
Finanzas Públicas En este contexto, la dinámica del sector en cada vigencia se traduce en su efecto en las finanzas públicas del Gobierno Nacional Central -GNC-, a través de los impuestos que paga y de los ingresos de capital mediante los excedentes financieros que obtiene de los dividendos que le genera Ecopetrol.
En los últimos años, sin considerar el 2021 que fue atípico por efectos de la pandemia, los excedentes financieros que el GNC recibe de Ecopetrol han sido cuantiosos como en el 2020 que ascendieron a $6,5 billones. Marco Fiscal de Mediano Plazo 2022 Para 2022, el gobierno realizó sus estimaciones con un precio del petróleo de US$70 por barril, y estima que por cada dólar por encima en su cotización generaría ingresos adicionales cercanos a los US$130 millones al país.
Así en el Marco Fiscal de Mediano Plazo -MFMPde 2022, el gobierno espera que “la buena dinámica de precios del petróleo generará un flujo significativo de recursos tributarios y de capital en 2023, lo que se traducirá en ingresos adicionales por 0,9pp (puntos porcentuales) del PIB para la Nación, cuando se le compara con 2022” ¬ ¬
Otra variable macroeconómica que se mantendrá como protagonista para el 2016 será la tasa de cambio. El encarecimiento del dólar no se detiene y presenta una alta dosis de incertidumbre para el corto y largo plazo; de un lado, por su vínculo con la evolución de los precios del petróleo, y de otro con la política monetaria de la Reserva Federal (FED) que ha iniciado sus aumentos graduales de tasa de interés.
Para 2016, el comportamiento del dólar se encontrará en un rango que va desde $2.500 hasta los $3.500 si el precio del petróleo continúa con su tendencia a la baja. Otra variable que entró a jugar dentro de los análisis de la coyuntura 2015 fue la inflación dada la combinación de factores como el endurecimiento del fenómeno de El Niño y la devaluación del peso, que han perturbado la estabilidad de los precios y por tanto no permitirán cumplir la meta prevista por el Banco de la República (3%).
A finales de noviembre de 2015 el Banco aceptó que la inflación difícilmente se ubicará por debajo del 4% en 2016 y solo se podría regresar a una tasa de inflación del 3% en 2017. Por su parte, la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF) pronostica una inflación de 6,5% al cierre de 2015 y de 4,0% en 2016.
Por ello el Banco de la República ha tenido que cumplir con su rol de controlar la inflación y se ha visto abocado a aumentar la tasa de interés aunque esto pueda tener efectos negativos sobre el crecimiento de la economía para el 2016 por el desestimulo a la demanda agregada.
Adicionalmente, se evidenció en la presente vigencia un deterioro en los términos de intercambio cuya tendencia continuará en el próximo año. Este comportamiento, que aún no ha sido compensado por la devaluación del tipo de cambio y la demanda externa, se ha visto reflejado en un deterioro de la balanza comercial colombiana que ha venido ampliando su situación deficitaria en lo corrido de 2015.
A septiembre de 2015 la balanza comercial acumuló un déficit de US$11.303 millones, y en el acumulado de los últimos doce meses, el déficit se sitúa en US$15.356 millones.
Las exportaciones acumuladas del año corrido (a septiembre) cayeron en 34,9%, con relación al mismo período del año anterior, al pasar de US$42.930,6 millones a US$27.962,6 millones, y las importaciones se redujeron en 13%.
Frente a esta tendencia, el déficit de la balanza comercial de Colombia al finalizar 2015 podría estar cercano a los US$ 16.000 millones, y para 2016 se podría acentuar, teniendo en cuenta la combinación de factores como el alza de las tasas de interés de la FED, y el deterioro de las cotizaciones del petróleo.
Por la combinación de estos elementos, el crecimiento de la economía colombiana ha mostrado un menor ritmo en todo el 2015 (al tercer trimestre de 2015 el crecimiento era cercano al 3% anual). Para 2016 no se vislumbra una mejor dinámica; por ejemplo, agencias privadas internacionales, como Standard and Poor’s, proyectan un crecimiento para Colombia en el 2016 del 3,0%, similar al estimado por el Banco de la República; el Fondo Monetario Internacional lo sitúa en 2,8%, mientras la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) lo ubica entre el 3,0% y 3,5%, insistiendo en la aplicación de reformas estructurales, incluyendo la tributaria, con el fin de mantener al país en una senda de crecimiento.
LAS FINANZAS PÚBLICAS Y EL ENTORNO MACROECONÓMICO
De acuerdo al panorama macroeconómico descrito anteriormente, el comportamiento que se espera para el 2016 en materia de crecimiento económico, precios del petróleo, tasa de cambio, tasas de interés externas e internas, incidirán directamente en los ingresos y gastos del Gobierno Nacional Central (GNC), y por tanto definirán el próximo año su déficit y el nivel de la deuda respecto al PIB. El recaudo tributario se verá afectado por el aumento de las tasas de interés que impacta el consumo de los hogares reduciendo el cobro por IVA. A lo anterior se sumaría Aporte del sector minero energético El sector minero energético aportó a las regiones $33 billones en regalías, que se destinaron en el último bienio a proveer agua potable, salud, educación y alcantarillado.
Así mismo el sector minero energético generó 90.000 empleos anuales, demandó bienes y servicios locales a colombianos por el orden de $11,0 billones anuales y destinó $453.103 millones a inversión social, contribuyendo a la mejora de la calidad de vida de las personas que habitan en las regiones.
Es indudable que el país debe transitar en dos caminos para dejar de depender de manera significativa de la producción de commodities, que por su naturaleza tienen cotizaciones muy volátiles (ver figura 2) y sobre las cuales Colombia tiene poca injerencia en los mercados internacionales, además de su limitada capacidad de generar valor agregado en el mediano y largo plazo.
RECOMENDACIONES CGR
El primer camino a emprender para avanzar en una transición energética segura, es la recomposición del aparato productivo nacional para promover e impulsar la producción en sectores con un mayor grado de complejidad, de valor agregado y con mercados de mayor demanda. Esto permitirá la formación de un sistema económico robusto, más resistente a las coyunturas negativas internas y externas, generador de empleos estables y de calidad; y con la capacidad de diversificar la canasta exportadora del país.
El segundo es que el avance del país en el uso de energías más limpias debe transitar de manera gradual y segura, pero con los objetivos claros y firmes, definiendo estrategias de mediano y largo plazo; no sólo por exigencias a nivel mundial en materia medioambiental sino también por el agotamiento de nuestra producción.


















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