
El Gobierno de Gustavo Petro que mañana hará presencia por segunda ocasión como jefe de Estado debe llegar a las islas a traer soluciones al problema de conectividad aérea que tiene al borde del colapso económico al Archipiélago, y es inexcusable que venga con discursos demagógicos, buscando culpables o con «caramelos» burocráticos que solo sirven a sus alfiles políticos.
Lo que el mandatario debe traer mañana son soluciones a la problemática de conectividad agudizada por la salida del mercado de la aerolínea de bajo costo Viva Air, y a la que tanto su órgano aeronáutico, sus ministros de transporte y Minas y el propio Petro, han hecho oídos sordos al clamor de San Andrés y de su gobernador Everth Hawkins Sjogreen.
Las soluciones a esta problemática están en cabeza del Gobierno Nacional en Bogotá, en organismos como la Dian que debe garantizar la excepción tributaria en el costo de los tiquetes con destino a y en el Archipiélago (Ley 47 de 1993); el Ministerio de Minas , incluyendo al Archipiélago en la Resolución que favorece a todos los departamentos de frontera en el cobro de tarifas tributarias a los combustibles; el Ministerio del Transporte por no promover una verdadera política de cielos abiertos, a la Aerocivil, la Superintendencia de Industria y Comercio y de Sociedades por demorar la solicitud de integración de Viva y Avianca, que está llevando a la quiebra a la aerolínea doméstica que más pasajeros estaba movilizando y que después de la Cuarentena que mantuvo encerradas las islas por más de seis meses debido a la Pandemia, reposicionó al turismo de San Andrés.
De modo que no es con demagogia, con la repartición de culpas ajenas como en su primera visita que llegó a Providencia a descalificar la reconstrucción de esa isla, ni con el nombramiento de cuotas burocráticas en las embajadas de Trinidad Tobago y Jamaica que se anunciarán mañana, con lo que se resolverá la problemática socio económica del Archipiélago.
Al igual que Santos con la aprobación de la curul Raizal que hasta ahora no se ha podido elegir, para paliar los efectos del fallo de la Haya que le despojó el mar a San Andrés, los nombramientos diplomáticos terminan siendo caramelos de contentillo envenenados, que no necesitan los isleños sino soluciones inmediatas como lo ha implorado el gobernador Everth Hawkins.
















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