
Todos esperaban que el presidente de la República Gustavo Petro Urrego trajera respuestas concretas a los problemas coyunturales de las islas.
Pero fiel a su estilo, el jefe de Estado vino a afianzar su discurso de lucha contra el Cambio Climático y gran reformador del Estado colombiano, al promover sus proyectos de reformas de salud, pensiones, laboral y política.
De nada han valido las reiteradas solicitudes del gobernador de las islas Everth Hawkins Sjogreen y de los gremios del sector turístico sobre las medidas urgentes que se requieren para reactivar nuevamente la principal actividad económica de la Región, para mover una respuesta positiva del jefe de Estado, y parece nisiquiera haberlo considerado y lo trasladó a sus subalternos.
Petro enfocó sus planes para el Archipiélago en el manejo del Cambio Climático, su reforma de la salud y un plan de traslado de familias no raizales fuera del Archipiélago, pero advirtió que ese es un plan costoso y encomendó a sus ministros a buscar presupuesto, lo que quiere decir qué nisiquiera será el jefe de Estado quien liderará dicho plan específico para las islas.
A diferencia de Uribe que lideró proyectos como el nuevo hospital, el cable submarino y La Peatonal, Santos con su Plan Archipiélago para paliar los estragos del fallo de La Haya, y Duque con el liderazgo del proceso de reconstrucción de Providencia tras los estragos del huracán Iota, Petro luce gaseoso y su gobierno improvisador



















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