El isleño entró a la cancha aportó el gol a los 43 minutos del segundo tiempo. El partido entre Nacional y Cali, el domingo anterior en Medellín, después de empezar con goles y alta velocidad, en el segundo tiempo se enredó. Mucho juego de medio campo, roce y estado físico menguado. Al llegar al minuto 41, el técnico Reinaldo Rueda decidió la entrada de Arley Rodríguez por Andrés Ibargüen y dos minutos después, vino la magia: Macnelly Torres lanza un pase largo y profundo que se filtró entre la defensa del Cali y la asistencia la recibió Arley y sin acomodarse mucho simplemente se quita de encima al defensa y le pega a la pelota para vencer al arquero del Deportivo Cali.
La alegría se sintió en San Andrés, no solo por parte de los hinchas de Nacional sino de todos sus familiares, sus amigos de la comunidad en general y de millones de seguidores verdes en todo el país.
Fue un gol que entregó los puntos al equipo local y despertó la euforia de los más de 32 mil asistentes al estadio Atanasio Girardot, porque ya algunos se iban con las caras largas de tener que repartir los puntos, después de haber observado un partido muy veloz en los primeros minutos cuando el argentino Fabián Sambueza, en una carrera desde la mitad de la cancha y que nadie pudo controlar, sacó ventaja a los defensores y mete el pase preciso para que Casierra, la mandara guardar. Sin embargo algo más de dos minutos más tarde Macnelly logró el empate que se mantuvo desde el minuto siete hasta que Arley Rodríguez, a los 43 minutos, cambiara el decorado con su gol que le entregó los tres puntos a su equipo.
Y todo cambió porque hasta ese momento la figura del partido para los comentaristas era Sambueza, por la excelente jugada individual con el que el Cali consiguió su primer y único gol, pero la anotación de Arley, el joven que creció y se hizo futbolista en su barrio Nueva Guinea de San Andrés, le dio el triunfo a Nacional y le alcanzó para irse como figura, en tan solo unos minutos de presencia en la cancha.
















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