La venta de fritos es una de las alternativas que contribuye a que algunos hogares de la isla pueda garantizar el sustento y la economía familiar de sus miembros que da hasta para permitirles la educación superior, entretenimiento y un techo donde vivir.
En la isla hay cuatro puntos de venta de frito que son los más buscados por los comensales: el del Barrio Obrero, el del Bar 99 y el que está detrás del Comando de Policía y el de School House al pie de la Tienda el Cuñao.
El reconocido punto de venta de fritos del Barrio Obrero, es en verdad, el reflejo del espíritu emprendedor de las mujeres, que va de generación en generación, siendo paso obligado para los habitantes del barrio, quienes van o vienen hacia San Luis y turistas que hacen la vuelta a la isla, así como un referente para residentes.
Para una de sus fundadoras, este lugar, se traduce en el espacio para hacer lo que realmente le gusta, con el ingrediente especial del amor, que agrega a cada una de sus preparaciones. Para esta familia la venta de fritos ha sido su sustento diario, con el que también lograron la formación profesional de sus hijos.
Por eso sus propietarias se sienten tan orgullosas de llevar treinta años agradando a sus clientes, con arepa de huevo, carimañolas, bofe, empanadas, entre otros fritos que prepara delante de los clientes; es decir que no son previamente elaborados y exhibidos como hacen otros puntos de venta cerca del aeropuerto.
Los consumidores son tentados cada vez que pasan por esta vía principal, viéndose obligados a parar y consumir estas delicias. Se destaca que este punto de fritos es reconocido no solo por residentes sino turistas que llegan a degustar todas las tardes que aunque aumenta el colesterol no se pueden dejar de comer y ‘pecar’ tan siquiera una vez a la semana.
Su fundadora destaca que la venta diaria siempre es alta lo que ayuda para mantener a las dos familias que conforman este equipo, las cuales se rotan por semanas así equilibran las actividades.

















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