Las cifras de las últimas segundas vueltas permiten dimensionar el alcance real de las correcciones electorales.
La victoria de Abelardo De la Espriella en la segunda vuelta presidencial abrió una de las preguntas más repetidas tras conocerse los resultados del preconteo: ¿puede el escrutinio modificar el desenlace de una elección tan cerrada?
Iván Cepeda dijo que reconocerá las elecciones una vez haya un escrutinio de verificación y aceptó resultados preliminares.
Los datos disponibles muestran que el presidente electo obtuvo una ventaja de 247.970 votos sobre Iván Cepeda, una diferencia equivalente a 0,95 puntos porcentuales y aunque se trata del margen porcentual más estrecho registrado en la democracia colombiana desde 1958, los antecedentes históricos sugieren que las correcciones suelen ser significativamente menores.
Con el 99,94% de las mesas informadas, De la Espriella alcanzó 12.953.317 votos, mientras que Cepeda obtuvo 12.705.233. La diferencia entre ambos convirtió la elección en una de las más disputadas de la historia reciente y elevó la atención sobre la etapa que sigue desde el escrutinio oficial.
El principal dato que dejó la jornada electoral es que nunca antes una elección presidencial había terminado con una diferencia porcentual tan reducida entre el primero y el segundo lugar.
El margen de 0,95 puntos supera el registrado en 1994, cuando Ernesto Samper derrotó a Andrés Pastrana por 2,12 puntos porcentuales.
Sin embargo, el análisis también muestra un matiz importante. Aunque la elección de 2026 es la más cerrada en términos porcentuales, no es la menor diferencia absoluta en votos.
Antes de esta jornada hubo tres contiendas con brechas más reducidas: la de 1970 entre Misael Pastrana y Gustavo Rojas Pinilla, la de 1978 entre Julio César Turbay y Belisario Betancur, y la de 1994 entre Samper y Pastrana.
La explicación está en el crecimiento del electorado. Hoy participan muchos más votantes que hace varias décadas, por lo que una diferencia de 247.970 votos representa una distancia porcentual mucho más pequeña que en elecciones anteriores.
Qué tan diferentes suelen ser el preconteo y el escrutinio
La discusión sobre la posibilidad de un cambio en el resultado obliga a mirar los antecedentes de las segundas vueltas presidenciales. Históricamente, las diferencias han sido limitadas.
Aglomeración y largas filas, se presentan en la mayoría de puestos de votación en Cali.
Según un análisis de José Fernando Flórez Ruiz, director del Doctorado en Estudios Políticos de la Universidad Externado, desde 1998 ninguna ha registrado variaciones superiores al 0,1% entre ambos procesos. La mayor corrección observada fue precisamente en 1998, cuando la diferencia alcanzó 69.025 votos.
En los procesos posteriores, los ajustes fueron incluso menores. En 2010 la variación fue de 40.734 votos; en 2014 llegó a 23.274; en 2018 fue de 25.236; y en 2022 alcanzó 29.216 votos. En todos los casos, los cambios fueron insuficientes para modificar al ganador de la elección.
La ventaja actual supera ampliamente los ajustes históricos
Ese es precisamente el punto que concentra la atención de los analistas, ya que la distancia actual entre De la Espriella y Cepeda es de 247.970 votos, una cifra considerablemente superior a cualquier ajuste registrado entre preconteo y escrutinio en las últimas décadas.
Por esa razón, el análisis sostiene que la probabilidad es extremadamente reducida. Flórez Ruiz concluye que, con una ventaja de casi 248.000 votos, «no hay la menor probabilidad estadística de que el resultado del preconteo de hoy se altere en el escrutinio».
Aunque el escrutinio continúa siendo el mecanismo oficial encargado de validar y consolidar los resultados, los antecedentes muestran que su función principal ha sido corregir inconsistencias menores y no modificar tendencias claramente definidas por el preconteo.
La elección de 2026 pasará a la historia por haber producido el margen más estrecho de la democracia colombiana desde 1958. Sin embargo, los datos históricos apuntan a que la atención sobre los escrutinios estaría más relacionada con la confirmación formal del resultado que con una eventual reversión de la victoria obtenida por Abelardo De la Espriella en las urnas.
Fuente; Portafolio (Diario económico)

















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