Los habitantes de bien del barrio El Cliff que son la gran mayoría, cansados de cargar un estigma como consecuencia de la delincuencia y violencia juvenil que por años se han entronizado en su sector, quieren cambiar la imagen de su sector y para ello hacen un llamado a las autoridades y a la sociedad de las islas para que los miren como cualquier otra zona residencial.
Al visitar el sector del Cliff, se evidencia que más allá de los problemas por los que se ha caracterizado, se observa que es tranquilo y sus habitantes son amables. El Barrio el Cliff lleva más de cuarenta años de estar construido como una zona marginal sin ninguna clase de desarrollo, producto de ese estigma que históricamente ha hecho que la sociedad y los Gobiernos los excluyan de toda posibilidad de progreso. No tiene una sola vía pavimentada, ni redes de acueducto y alcantarillado, si acaso rudimentarias instalaciones eléctricas y consecuencia de ello no ha sido legalizado, aunque la comunidad tiene su Junta de Acción Comunal organizada, y esperan que en cualquier momento el gobierno local defina su constitución como barrio.
Lo peor es que siendo la zona más deprimida de la isla que requiere ese tipo de intervenciones oficiales, en el proyecto de Desarrollo Urbano Integral que se financia con recursos del crédito BID, ni siquiera fue tenido en cuenta para hacer inversiones sociales, desarrollo comunitario y legalización.
En cuanto a su cotidianidad, los habitantes del Cliff, manifiestan que a pesar de estar tipificados como un sector conflictivo, en el lugar habitan personas amables, visionarias y con proyección de salir adelante, que esperan que en algún momento pueda cambiar la imagen negativa del lugar en el que viven.
En dialogo con la comunidad hay quienes afirmaron que al barrio El Cliff se puede ingresar sin temor, porque actualmente se respira un ambiente de tranquilidad.
Con este panorama, los residentes del sector anhelan poder cambiar la percepción negativa que se tiene del sector y sus habitantes, puesto que él es como cualquier otro con problemas pero no es general, ya que en él viven más personas buenas que malas.
Moisés Mosquera, habitante del sector le dijo a esta redacción “Yo vivo bien, llevó cincuenta años aquí, el barrio no es así como dicen que es peligroso, no, es como todo barrio, hay cosas buenas y malas, aquí se vive bien, es bastante tranquilo, se puede andar de día y de noche a cualquier hora, no es como dicen, el Cliff es pura mala fama no más, no todos somos malos, hay más gente buena que mala”.
Doreti de Manuel: “Me gustaría que legalizaran el barrio porque éste no está legalizado y todos los que habitamos aquí estamos pagando terreno ajeno, arreglando ese problema deseamos ser incluidos como los demás y tener alcantarillado, canchas de futbol para los niños, yo no me quejo del barrio porque hay bastante gente buena, lo que si necesitamos es un bienestar para niños, que es algo necesario”.
John Jairo Góngora: “La verdad es que me atrevo a decir que el barrio es tranquilo, si se dice que en un tiempo atrás se conocía como un barrio marginado gracias a Dios eso ha venido cambiando y como se puede observar es un barrio tranquilo, yo creo que más que verlo como un barrio marginado necesitamos que las autoridades competentes nos vean como un barrio más de la isla y nos presten un poco más de atención, nosotros tenemos proyectos que vamos a exponer ante la Asamblea Departamental para que se nos hagan efectivos, tanto las problemáticas como es el sistema de alcantarillado, las mejoras de vivienda y también un sitio de esparcimiento para los niños, con mis 45 años habitando el barrio se cuáles son sus problemática, la más grave es la falta de oportunidades para los jóvenes, le hacemos un llamado a la autoridad competente para que nos miren como un barrio, como cualquier otro, nosotros sabemos que hay problema como cualquier otro barrio pero somos más los habitantes de bien que los que son conflictivos, pero a esto se le puede dar manejo”.
En el sector preocupa la disposición final de basuras
Los habitantes del Cliff manifiestan su preocupación por los desechos sólidos arrojados de manera indiscriminada en el sector. Una de las dificultades o problemáticas que se evidencian a simple vista y que ratifican algunos residentes del Barrio Cliff, es la mala disposición final de los desechos sólidos, que son arrojados en los alrededores. El llamado de quienes son conscientes de las afectaciones que conlleva esta problemática, es para que sus vecinos saquen los residuos de acuerdo con el horario y los días en que pasa el carro recolector.
Los habitantes de bien del barrio El Cliff que son la gran mayoría, cansados de cargar un estigma como consecuencia de la delincuencia y violencia juvenil que por años se han entronizado en su sector, quieren cambiar la imagen de su sector y para ello hacen un llamado a las autoridades y a la sociedad de las islas para que los miren como cualquier otra zona residencial.
Al visitar el sector del Cliff, se evidencia que más allá de los problemas por los que se ha caracterizado, se observa que es tranquilo y sus habitantes son amables. El Barrio el Cliff lleva más de cuarenta años de estar construido como una zona marginal sin ninguna clase de desarrollo, producto de ese estigma que históricamente ha hecho que la sociedad y los Gobiernos los excluyan de toda posibilidad de progreso. No tiene una sola vía pavimentada, ni redes de acueducto y alcantarillado, si acaso rudimentarias instalaciones eléctricas y consecuencia de ello no ha sido legalizado, aunque la comunidad tiene su Junta de Acción Comunal organizada, y esperan que en cualquier momento el gobierno local defina su constitución como barrio.
Lo peor es que siendo la zona más deprimida de la isla que requiere ese tipo de intervenciones oficiales, en el proyecto de Desarrollo Urbano Integral que se financia con recursos del crédito BID, ni siquiera fue tenido en cuenta para hacer inversiones sociales, desarrollo comunitario y legalización.
En cuanto a su cotidianidad, los habitantes del Cliff, manifiestan que a pesar de estar tipificados como un sector conflictivo, en el lugar habitan personas amables, visionarias y con proyección de salir adelante, que esperan que en algún momento pueda cambiar la imagen negativa del lugar en el que viven.
En dialogo con la comunidad hay quienes afirmaron que al barrio El Cliff se puede ingresar sin temor, porque actualmente se respira un ambiente de tranquilidad.
Con este panorama, los residentes del sector anhelan poder cambiar la percepción negativa que se tiene del sector y sus habitantes, puesto que él es como cualquier otro con problemas pero no es general, ya que en él viven más personas buenas que malas.
Moisés Mosquera, habitante del sector le dijo a esta redacción “Yo vivo bien, llevó cincuenta años aquí, el barrio no es así como dicen que es peligroso, no, es como todo barrio, hay cosas buenas y malas, aquí se vive bien, es bastante tranquilo, se puede andar de día y de noche a cualquier hora, no es como dicen, el Cliff es pura mala fama no más, no todos somos malos, hay más gente buena que mala”.
Doreti de Manuel: “Me gustaría que legalizaran el barrio porque éste no está legalizado y todos los que habitamos aquí estamos pagando terreno ajeno, arreglando
ese problema deseamos ser incluidos como los demás y tener alcantarillado, canchas de futbol para los niños, yo no me quejo del barrio porque hay bastante gente buena, lo que si necesitamos es un bienestar para niños, que es algo necesario”.
John Jairo Góngora: “La verdad es que me atrevo a decir que el barrio es tranquilo, si se dice que en un tiempo atrás se conocía como un barrio marginado gracias a Dios eso ha venido cambiando y como se puede observar es un barrio tranquilo, yo creo que más que verlo como un barrio marginado necesitamos que las autoridades competentes nos vean como un barrio más de la isla y nos presten un poco más de atención, nosotros tenemos proyectos que vamos a exponer ante la Asamblea Departamental para que se nos hagan efectivos, tanto las problemáticas como es el sistema de alcantarillado, las mejoras de vivienda y también un sitio de esparcimiento para los niños, con mis 45 años habitando el barrio se cuáles son sus problemática, la más grave es la falta de oportunidades para los jóvenes, le hacemos un llamado a la autoridad competente para que nos miren como un barrio, como cualquier otro, nosotros sabemos que hay problema como cualquier otro barrio pero somos más los habitantes de bien que los que son conflictivos, pero a esto se le puede dar manejo”.
En el sector preocupa la disposición final de basuras
Los habitantes del Cliff manifiestan su preocupación por los desechos sólidos arrojados de manera indiscriminada en el sector.
Una de las dificultades o problemáticas que se evidencian a simple vista y que ratifican algunos residentes del Barrio Cliff, es la mala disposición final de los desechos sólidos, que son arrojados en los alrededores. El llamado de quienes son conscientes de las afectaciones que conlleva esta problemática, es para que sus vecinos saquen los residuos de acuerdo con el horario y los días en que pasa el carro recolector.


















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