Más allá de sus playas paradisíacas y el mar de siete colores, San Andrés ofrece experiencias culturales y sostenibles que pocos turistas conocen.
Para muchos, San Andrés es el destino perfecto para disfrutar del sol, broncearse en la playa y admirar los siete colores del mar. Sin embargo, la isla también ofrece planes que suelen pasar desapercibidos para algunos turistas. Uno de ellos es un tour gastronómico que busca dar a conocer el plato típico e insignia del archipiélago, que —según los sanandresanos— es más antiguo que el sancocho: el rondón.
Este plato tradicional combina sabores de mar y tierra al unir pescado de temporada con cola de cerdo salada, todo bañado en un exquisito caldo de leche de coco que los raizales cuelan a mano. Se acompaña con yuca, batata o papa (según la temporada), fruta de pan, dumplings (masa de harina de trigo), plátano amarillo y guineo, al que los isleños llaman “popocho”. No lleva condimentos, solo cebolla y ajo. Según los sanandresanos, este plato suele dar sueño por la combinación de ingredientes.

Cuando los turistas llegan a la finca donde se realiza el tour, son recibidos con alegría y entusiasmo por Stacy Hooker, una de las mujeres al frente de la preparación del rondón. La experiencia invita a los visitantes a preparar, junto al equipo del tour, todos los ingredientes mientras suena música local y se comparten historias sobre la cultura de la isla. Se pican la yuca, la papa y las batatas, y todo queda listo para ir a la olla, donde el pescado reposa a fuego lento. La preparación de este plato suele tardar una hora y veinte minutos.
Entre anécdotas, los isleños suelen contar que el rondón se remonta a la época de la esclavitud y que en la isla no solo se habla español, sino también creole, un idioma que mezcla inglés con lenguas africanas.
“El rondón es algo muy de acá, muy cultural; es nuestro plato típico insignia. No se ve mucho porque ha faltado que los turistas lo conozcan. Entonces, de pronto, el turista no llega a pedir ese plato y, de lunes a viernes, se pierde un poco porque el nativo no sale a comer. Pero el fin de semana sí, entonces tienden a prepararlo más el sábado y el domingo”, afirmó el secretario de Turismo de San Andrés, Ricardo Camacho.
Esta experiencia, que cuesta entre 80.000 y 189.000 pesos por persona, según el plan elegido, dura entre una y tres horas y permite al visitante aprender de cerca cómo se prepara el rondón y, al mismo tiempo, degustarlo. Una vez todo está listo, Stacy sirve con cuidado cada ingrediente en el plato y, al final, le añade el guiso que queda en la olla. Cabe mencionar que el pescado se adoba únicamente con sal y pimienta, lo que resalta su frescura y sabor en cada bocado.
Limpieza de playas
Otro plan que suele pasar desapercibido para los visitantes es participar en las jornadas de limpieza de playas, una actividad que promueve el turismo sostenible y contribuye a mantener estos espacios libres de la contaminación que, en muchos casos, generan los propios turistas. Estas iniciativas suelen ser lideradas por la Gobernación de San Andrés y los hoteles de la isla.
“Realmente, en los momentos en que se hacen los llamados, sí participan muchas empresas: desde la Gobernación, la Policía, la Dimar (Dirección General Marítima), las aerolíneas y muchos de los hoteles que tenemos, especialmente los que cuentan con predios frente al mar, apoyamos esas campañas. ¿Qué hacemos? Nos reunimos y realizamos encuentros previos, identificamos el sitio que vamos a intervenir, la distancia, y coordinamos con otras empresas gestoras de residuos aprovechables, así como con la empresa de servicios públicos, que nos aporta bolsones de lona para no tener que usar tantas bolsas plásticas”, indicó Karin Carreño, coordinadora de experiencia de cliente y sostenibilidad de los hoteles Decameron en San Andrés.
La jornada suele realizarse según el calendario ambiental o a petición de las empresas, en horarios que van desde las 6 de la mañana hasta las 2:30 de la tarde, y cualquier persona puede unirse dentro de ese rango de tiempo. Los organizadores entregan guantes, hidratación y bolsas blancas y negras para la recolección: en las blancas se depositan residuos aprovechables, como tapas plásticas, mientras que en las negras se desechan los que no lo son.

Cabe resaltar que por precaución las botellas cerradas no se abren y se depositan directamente en las bolsas negras. Y el vidrio se entrega por aparte a la empresa gestora de residuos aprovechables ya que no hay sitios de transformación en la isla.
Al finalizar la actividad, se realiza el pesaje de los residuos recolectados y se comparten los resultados con los participantes. “Se han unido muchos turistas: se organizan y participan con nosotros. O, muchas veces, pasan en una ‘mulita’, les da curiosidad saber qué estamos haciendo, preguntan y terminan sumándose a la limpieza”, relató Carreño.
Para quienes deseen unirse, se recomienda llevar ropa cómoda, zapatos cerrados y, sobre todo, disposición para aportar al cuidado de las playas. Los interesados pueden consultar la página oficial de la Gobernación o preguntar en los hoteles donde se hospedan para conocer las fechas y puntos de encuentro de las próximas jornadas.
Recorrido en chiva
Y un plan que no puede faltar es recorrer la isla de norte a sur en una chiva, el tradicional autobús colorido que transporta a los visitantes por algunos de los lugares más icónicos de San Andrés, como la Casa Museo Isleña, la Cueva de Morgan y West View. Durante el trayecto, que transcurre con música de todos los géneros, el conductor realiza paradas en sitios emblemáticos y comparte detalles, anécdotas y datos históricos que suelen sorprender incluso a quienes ya han visitado la isla.
Entre las curiosidades que cuenta el guía está, por ejemplo, que San Andrés tiene 10 iglesias católicas y que en la isla viven aproximadamente 120.000 habitantes. También explica que el comercio durante la semana funciona de 9:00 a. m. a 12:00 del mediodía y de 1:00 p. m. a 9:00 p. m., mientras que los fines de semana el horario se extiende de 9:00 a. m. a 1:00 p. m.

La parada final del recorrido suele ser el Hoyo Soplador, un lugar donde el agua del mar, impulsada por la fuerza de las olas, se cuela entre las rocas y es expulsada con fuerza por un agujero natural. La entrada es gratuita y cualquier visitante puede acercarse a disfrutar de esta experiencia, donde muchas familias se detienen a recibir la brisa marina y tomarse una foto para el recuerdo.
Aunque no se cobra la entrada, los isleños esperan que los turistas apoyen comprando sus productos, como una forma de respaldar la economía local. En el lugar se pueden disfrutar de bebidas refrescantes, pero también de una muy representativa de la isla: el coco loco, un cóctel que mezcla vodka, tequila y ron blanco con hielo, zumo de limón y crema de coco.
Impulso del turismo
Con todos estos planes, San Andrés sigue apostándole al turismo, su principal fuente de economía, tras el fuerte golpe que sufrió en 2023 cuando dos aerolíneas de bajo costo suspendieron los vuelos hacia la isla, una realidad que, según el entonces gobernador Everth Julio Hawkins, provocó que el archipiélago perdiera un billón de pesos en el sector hotelero debido a la caída del 50 por ciento en la llegada de visitantes.
De hecho, según la Aeronáutica Civil y datos analizados por la Asociación Colombiana de Agencias de Viajes y Turismo (Anato), durante el primer trimestre de 2023 llegaron 503.116 pasajeros en vuelos nacionales, lo que representó una reducción del 36 por ciento frente al mismo periodo de 2022. Sin embargo, en 2024 se registró una recuperación: de acuerdo con la Secretaría de Turismo de San Andrés, la isla recibió 1.057.935 turistas, de los cuales el 80 por ciento fueron nacionales y el 20 por ciento internacionales.

Este año, la tendencia positiva continúa. En el primer semestre de 2025, la isla recibió 151.062 visitantes internacionales, un incremento del 43 por ciento en comparación con los 105.877 del mismo periodo de 2024. En total, llegaron 533.276 personas, de las cuales 382.214 eran nacionales.
Este repunte ha sido posible gracias a la apertura de nuevas rutas por parte de las aerolíneas. Una de las más recientes fue la inaugurada por JetSmart desde Cali, con aviones A-320 con capacidad para 186 pasajeros por trayecto y cuatro frecuencias semanales. Además, la empresa planea habilitar en octubre una nueva conexión desde Bogotá.
Tomado de EL TIEMPO

















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