La escasez de pescado y de variedad y las pequeñas tallas están obligando a los diferentes restaurantes de gastronomía isleña a servir en forma limitada platos como Pescado entero o por tamaño. Hoy día solo se sirve pargo y de a dos unidades en reemplazo del pescado entero, de mayor tamaño y más apetecido porque resulta más jugosos, y no tan esquelético como los pequeños.
El cangrejo está en veda y no se puede ofrecer en ningún sitio. Lo peor es que en balnearios como Haynes o Johnie Cay, ahora se sirve pollo en vez de comida de mar.
La situación tras el fallo
Para ellos, la sobreexplotación del recurso por cuenta de los navíos nicaragüenses, nuevos tenedores de los 74.000 kilómetros cuadrados de mar que Colombia consideraba suyos, causa que muchas las faenas no ya no den los abundantes frutos de antes.
Algunos ya ni siquiera recuperan la inversión en combustible y, además se sienten inseguros. Por ello decidieron no volver a las zonas de pesca. Los comerciantes también viven su crisis y dijeron que hay poco producto para adquirir, mientras que los dueños de los negocios y los consumidores también se quejan de la escasez.
Carlos Castaño, quien desde hace 20 años llegó del Eje Cafetero atraído por la exuberante pesca en San Andrés, manifestó que sigue en su labor porque es el trabajo que sabe hacer y que de allí es que devenga los ingresos que le envía a su familia en el interior del país.
Antes del fallo –asegura- las faenas de pesca que duran ocho días y abarcaban el área hoy escriturada a los centroamericanos, lo que le permitía vivir decentemente. Hoy la situación es otra: “Anteriormente visitaba bancos de pesca, en el meridiano 82, y en una faena de 24 horas podría uno conseguir hasta 90 libras de pescado. Pero ahora ya no podemos ir. Todos pescamos en la misma zona y la demanda es mucha”, aseguró.


















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