Mueven el consumo de licor y cientos de millones de pesos en la ciudad. “Detrás de estos equipos que retumban en casi todos los sectores de la isla existe un componente especial que facilita y determina su existencia: Una muy floreciente economía.”
En su blog Quitasueño el exgobernador Álvaro Archbold Núñez reveló que la forma abusiva como los pick ups se están tomando la isla de San Andrés, pese a que existe un fallo del Consejo de Estado que obliga a las autoridades a su control, es una boyante economía que se está generando a costa de la tranquilidad ciudadana y la conservación del medio ambiente sano.
Recuerda el ex mandatario que el 26 de enero de 1989 fue expedido por el Intendente Especial, Hidalgo May García y el Secretario de Gobierno de la época, Joaquín Polo Montalvo, el Decreto 025 cuyo objeto fue la regulación sobre los diferentes requisitos a ser cumplidos previo el ejercicio de actividades que atentaran contra la tranquilidad ciudadana extendiendo su cobertura a la operación de vehículos de motor o motocicletas en vías públicas sin que estas se encontraran equipadas por un sistema, aparato o artefacto amortiguador de ruido que opere eficientemente, así como la facultad que se le dio a las autoridades competentes para hacer efectivo el cumplimiento de esta medida.
“Si bien fueron controlados algunos sectores de la isla entre ellos El Cocal, el decreto tuvo muchas dificultades en su implementación y cumplimiento siendo una de las causales lo manifestado de manera reiterada por los Comandantes de Policía de la época, argumentando no tener la capacidad de respuesta para poder impedirlo, ya que eran pocos los agentes disponibles quienes se encontraban en riesgo de ser agredidos por los contraventores.”
Para el exmandatario “han transcurrido más de 27 años, y con aproximadamente 150 Pick – Ups detectados en los 27 km2 que conforman el territorio insular, la situación lejos de mejorar ha empeorado hasta tal punto que hoy la Isla de San Andrés, Reserva Mundial de Biósfera, se encuentra al borde de vivir una situación de stress acústico colectivo de manera intensa y permanente, que a pasos agigantados se va convirtiendo en un problema de salud pública y perturbador implacable de la convivencia ciudadana.”
Advierte también que en su entorno prolifera el expendio de drogas a menores entre las cuales el éxtasis y la “piola” y un consumo público y desaforado de marihuana sin control, habiendo sido asesinados agentes de policía en diferentes puntos de la isla entre los cuales Santana y School House.
“Detrás de toda esta situación compleja y aplazada existen otros factores que es necesario mencionar como es el negocio de las licoreras y cervecerías las cuales son parte imprescindible del engranaje que permite que la situación sea aún más complicada, asegura Archbold Nuñez.”
A manera de ejemplo, Bavaria suministra cada fin de semana a tres de los Pick – Ups más frecuentados (El RS, Mayor y La Laguna) 600 canastas de cerveza, lo cual equivale a 14.400 unidades que a un precio de 2 mil pesos cada unidad representan $28 millones de pesos semanales, que proyectados a 1 mes equivalen a 115 millones 200 mil pesos, para un total anual de 1.382 millones de pesos los tres pick – ups.
“Esta cifra puede duplicarse en las festividades patrias del 20 de julio, 7 de agosto y 12 de octubre, en navidad y año nuevo. Lo anterior sin contar otras marcas de cervecerías conocidas y apetecidas como Miller y Milwaukee suministradas por otros grupos empresariales de la Isla, y aquellas importadas desde los Estados Unidos que por estar cerca su vencimiento son adquiridas en remates en el país del norte a precios irrisorios. Y que existen en operación otros Pick – ups que atraen centenares de personas y menores como aquellos que tocan en Elsy Bar, Tom Hooker, Linval – Cove, Tablitas, El Cocal, Vietnam, Red Crab, El Guángaro, La Unión, La Zona, Back Road, Atlántico y Serranilla, entre otros, y tiendas que a partir de las 6 y 30 de la tarde se convierten en expendedoras de licores.”
Para el exmandatario, caracterizado por mano dura en sus dos administraciones, ante un escenario crítico como el descrito solo queda la intervención del gobierno mediante la generación de una política pública que establezca metas realistas en la disminución de la contaminación sonora en San Andrés y cumpla las órdenes de tutela, las cuales desacata, por un lado; y por el otro, la exigencia a las empresas que se lucran del negocio, de implementar acciones urgentes y puntuales de responsabilidad social con las comunidades afectadas y hechos violentos generados por el ruido, el medio ambiente, así como la formalización de aquellos que forman parte del último eslabón de la cadena – los picoteros –
“De lo contrario esta isla continuará por el camino que transita hacia la degradación total del territorio, el incremento de la drogadicción, la violencia y amenaza contra las personas, mucho de lo cual se encuentra asociado a la proliferación de estos equipos reproductores de sonido en donde de cierta manera florece una economía impensable para muchos, y desde donde muchas veces se idea para después ser consumado un homicidio. No sobra decir que el pick – up es un elemento introducido en el territorio y la cultura de las islas y que se hace necesario además de los controles, campañas de educación muy fuertes que incidan en la recuperación del bien público más preciado que se ha perdido en San Andrés: la paz, la tranquilidad y la cultura ciudadana”.

















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