Después de 35 años y cuando está a punto de iniciar el proceso de una edificación para un Centro de Atención al Usuario de las entidades nacionales ubicada en la esquina frente al Sena sobre la avenida Francisco Newball, en donde hace más de 30 años se iba a construir un Centro Financiero y quedó viendo el paso de los años y la indiferencia de los gobiernos, el abogado Rafael Archbold analizó el tema y dijo que llegó el momento de repensar la vocación de la avenida Newball para aplicar estos predios a otro tipo de emprendimiento como culturales, educativos u hoteleros y todos lo que no le sean incompatibles.
“Creo que las infraestructurales en las que se hacen grandes inversiones bien podrían servir en otros sectores de la isla que tienen dificultades de vías, de accesos, de conectividad, de seguridad, de iluminación, en fin quien camina la ciudad y va a los barrios sabe lo que ocurre, por eso es el momento de repensar porque todas las ciudades del mundo se transforman, las grandes islas. Si vamos a la génesis como se construyó todo lo que hay en la avenida Newball se debe saber que todo obedecía a factores de facilidades en temas de servicios públicos pero hoy este que es un sector privilegiado debería dejar que esa inversión pública que hace el gobierno local o el gobierno nacional se haga en otros sectores más deprimidos”, dijo Archbold.
La idea es reformular el uso del suelo ahora que se da la discusión del Plan de Ordenamiento Territorial y la ciudad tiene que pronunciarse porque todo el módulo administrativo podría tener sede en lugares donde se necesita la reactivación social y económica como nuevos polos de desarrollo a raíz de la ‘vecindad’ de las sedes de las autoridades departamentales.
“Serviría de motor de desarrollo, sirva de redignificación del sector, eso no es nuevo y es la manera de reconvertir la tierra sin necesidad de hacer una expansión del borde urbano, sin necesidad de irrumpir, es la manera de llevar, junto a una edificación, también una buena biblioteca, las obras públicas deben estar acompañadas de elementos adicionales que dignifiquen el sector ya sea un monumento, una escuela, no creo que tengamos que hacer una escuela en cada barrio porque estaría en contravía de la idea de los megacolegios.
Repensar estos aspectos no riñe contra las buenas costumbres es solo tener la capacidad de reformular el territorio”, señaló el abogado.
Gran parte de la comunidad crítica lo ocurrido con el edificio de la Policía y se ha aclarado que la Policía merece un sitio excelente como el que tiene, pero “ojalá hubieran tenido la hidalguía, el buen corazón y el gobierno de turno que autorizó esa construcción y las que se harán allí, tener compasión y construir esas grandes infraestructuras en otro sector para mejorar la situación de otros lugares con más comodidades de las que hoy podrían tener en ese lugar en donde están. Se merecen muchas cosas buenas pero ese edificio hubiera quedado mejor en otro lugar”, observó Archbold.
















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