El país descuadernado pero optimista con la nueva administración.

Por César Pizarro B
En este primer mes de gobierno de Petro ha pasado de todo y el cambio no se ve por ningún lado, salvo en que la Policía y las Fuerzas Militares entraron en una especie de desgano que ya le ha hecho perder no sólo operatividad sino varios hombres, además de las líneas de mando de al menos tres décadas de formación que quedaron descabezadas con el nombramiento de la cúpula militar por parte del comandante en Jefe, diezmando la operatividad e inteligencia necesaria para combatir una criminalidad cada vez más envalentonada y desafiante.
Tanto así que en estas primeras de cambio el gobierno ha sufrido cerca de una veintena de masacres, en su mayoría urbanas y en ciudades capitales como Bogotá, Barranquilla y Cúcuta. Masacres que incluyen agentes de Policía, periodistas y embolsados. Un atraco masivo al enclave turístico por excelencia de la capital de la República como es Monserrate.
Y pese a la oferta de paz total del Gobierno Petro, los violentos han respondido con emboscadas a la fuerza pública y con desafiantes ataques en dos ocasiones a la avanzada del propio jefe de Estado en el Catatumbo.

En lo económico asombran las teorías peregrinas de los ministros que deben liderar la productividad económica del país.
En el plano inversionista con la muy draconiana Reforma Tributaria de Petro, que por menos tumbó en el pasado gobierno al ministro Carrasquilla, más los anuncios de decrecimiento económico para reducir emisiones de gas efecto invernadero, Colombia empezaría a transitar la misma suerte de Chile donde 86.000 inversionistas han salido del país austral durante el período que va de Boric.
En voz de expertos como el docente de finanzas de Eafit, Juan Carlos Gutiérrez, «si la solución al cambio climático es el decrecimiento como sugiere la ministra Vélez entonces Venezuela que ha decrecido 80% en la última década y donde cambiaron el gas de cocina por leña debería ser el país más ecológico del planeta ¿lo es?»
Para Gutiérrez Betancurt «la clave del crecimiento económico sostenible de las economías mundiales es el valor, pero hay un pequeño detalle que falta en todo el planeta: incluir el valor de los servicios ecosistémicos provistos por las biosferas en la contabilización del GDP (PIB), no hacerlo puede ocasionar decrecimiento económico si no revertimos como especie los 9 Tipping Points, o puntos de inflexión de No retorno planetario:
1. Deforestación de la selva amazónica, 2. Deshielo de glaciares en el Ártico, 3. Circulación en corrientes del Atlántico, 4. Deterioro de bosques boreales, y extinción de especies de árboles, 5. Blanqueamiento de barreras arrecifales, 6. Deshielo de glaciares en la Antártica occidental, 7. Deterioro del Permafrost con liberación de gases de metano, 8. Acidificación de océanos y aumento del nivel de las aguas marinas y 9. Deshielo de glaciares en la Antártica oriental.
Estos 9 puntos de no retorno se pueden revertir mediante cambios estructurales en las fuentes de crecimiento, que deben ser graduales pero firmes. No se lograrán revertir mediante ingenuo decrecimiento.»
Lo cierto es que el movimiento de activismo por el decrecimiento inspira las propuestas y definiciones de política del gobierno de Gustavo Petro en Colombia. Se trata de una utopía promovida por sectores marginales de universidades europeas. Son una receta para la miseria, el hambre y el sufrimiento, advierte Juan Carlos Gutiérrez.
En el caso del jefe de Estado que ha enfrentado cuestionamientos en sus primeros días por ausencias inexplicables en actos oficiales, tampoco parece acertado en sus prolongados discursos donde lanza teorías peregrinas propias más de un gurú, o analista académico tratando de ensayar nuevas ideas, y no de un gobernante.
Por ejemplo, el momento amargo del congreso de Andicom estuvo por cuenta del presidente Petro en su discurso de instalación, donde mezcló temas tan diferentes como la conquista española, la banda ancha, la desigualdad de distribución de la tierra, la crisis climática, la inminente desaparición de los humanos como especie y se inventó un concepto inexistente: la tierra digital, que sería más bien algo parecido a la aldea global que el teórico de las comunicaciones canadiense Marshall Mcluhan anticipó en la década del 70 y que equivale hoy al dominio que ejerce el Internet en la humanidad.
Insistió en varios momentos en la necesidad de una red de fibra óptica, como si no le hubieran informado de la red de Tv Azteca que se instaló hace años.
Petro lució cansado, desorientado, delirante y perdido en un mundo que desconoce. A veces cuando las personas no saben de los temas es mejor que no desarrollen su evidente y elocuente ignorancia.
Los empresarios quedaron desconcertados. El que va manejando no tiene un mapa y no sabe para dónde va, opino nuestro analista de cabecera, Juan Carlos Gutiérrez.
Cuando una persona empieza a hablar incoherencias es síntoma de enfermedad vascular, puede ser a nivel de corazón, órganos o cerebro, lo cual muestra un feo panorama para Colombia.
Gobernar mal no es lo mismo que estar en la oposición. Y Petro siempre ha sido mal tomador de decisiones.
Volviendo a la fantasiosa ministra filosofa, hablar de decrecimiento en un país con 20 millones de pobres y 6 millones de personas en la miseria es inmoral.El nuevo gobierno profundiza el descontento con promesas de cambio.
No están mostrando el compromiso técnico/político que les permita atender esas demandas.
Pero no sólo no ayudan los ministros con sus salidas en falso como el de justicia que a cambio de sanciones a los ladrones de celulares que muchas veces matan por su cometido, a quienes en vez de sanción les confiere el derecho de retracto, devolviendo un celular de mayor gama más el pago de un semestre de facturación del servicio para conmutarle la pena por el delito, o la salida en falso del ministro del Interior que en vez de hacer el lobby que corresponde a esa cartera ante el Congreso para que les aprueben sus proyectos, incita a una movilización social para que presionen al Congreso para aprobar su Referoma Tributaria draconiana.

O el canciller de la República que sale a defender a criminales fugitivos y abatidos en su lógica delictiva, al tiempo que ordenaba a su representante en la OEA, que Colombia se ausentara de la sesión sancionatoria contra el Régimen dictatorial de Nicaragua que persiguen a la iglesia, los líderes sociales y de derechos humanos y la prensa para incurrir en complicidad con esa dictadura, y al tiempo nombraba en la diplomacia del continente a políticos sin carrera diplomática pero sí con prontuarios judiciales.

Tampoco ayudan los congresistas del Partido de Gobierno que embriagados de licor y poder en bochornoso espectáculos al mejor estilo de «usted no sabe quien soy yo» insulatan a empleados de un hotel, agentes de la Policía y a los habitantes de toda una ciudad, sólo por que no le permiten sus caprichosos affaire de cama en una noche de copas locas.

En este primer mes nada ha sido el cambio, los mismos con las mismas, quienes incluso se amangualan con la oposición para elegir controles de bolsillo que tanto le cuestionaron al que se fue.
La consecuencia a este engaño a muchos de su electorado y a quienes no tomaron partido y tienen una esperanza de verdadero cambio, será el inicio de otro estallido social.

















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