Por Robinson Camargo Alvarado
No saben quien pagará el – pato – ahora y el pesebre está incompleto, porque falta un ave de corral. La vaca y el burrito sabanero siguen allí.
La primera vez lo compró una vecina del Barrio Sagrada Familia y lo regresó cuando se enteró que era »pato robao ».
Los niños siguen haciendo la novena de Navidad y esperan que regresen el Cúa-Cúa , antes de la noche buena y que los amigos de lo ajeno no aumenten los actos delincuenciales, llevándose a un pato que no emite ningún sonido.
















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