Ayer inició la reunión en Londres en apoyo a Ucrania tras la emboscada en Washington. Zelensky fue invitado a la reunión de la que participan, entre otros, líderes de Francia, Alemania, España, Polonia, Dinamarca, Italia, Turquía, Noruega, Finlandia, Rumania, la OTAN y la Unión Europea.
Lo que se quiso negociar en Washington era un acuerdo de cesión de recursos naturales ucranianos para pagar asistencia financiera. No se negociaba una tregua con seguridad como inteligentemente lo solicitó Zelensky. Eran negocios, la paz es otro asunto mucho mas complejo que incluye al invasor, Putin.
La guerra la inició Putin en 2014 y 2022, Suponer que Trump la puede acabar con un gesto nerónico o que es culpa de Ucrania solo merece como respuesta un gesto de desprecio y de desagrado intelectual.
Trump exhibe lo que se pierde Ucrania y destina casi U$S 3.000 millones en equipamiento militar a Israel saltando el Congreso por ser una «urgencia» y sin pedir nada a cambio. Nunca se trató de paz, solo son negocios cuando se trata de Zelensky.
Si Zelensky volvía a Ucrania con un trato ruinoso y sin asegurar que fuera a cambio de al menos armas o garantías, probablemente su permanencia en el cargo sería puesta en duda. Putin quiere fuera al presidente ucraniano, que hasta ahora fue su perfecto némesis.
La emboscada de Trump a Zelensky desató una ola de reacciones en los mandatarios europeos que es a la vez un desafío a EEUU y un respaldo a Ucrania.
Ayer Starmer (Primer Ministro Británico) y Zelensky firmaron un acuerdo. Ucrania recibirá asistencia militar del Reino Unido por valor de $3.300 millones de dólares respaldados por los activos incautados a Rusia. «Rusia es la agresora y la que debe pagar», dijo Starmer.
Starmer propuso aumentar el gasto en defensa al 2,5% del PIB, esto es una reacción al discurso de Trump y que probablemente el resto de Europa va a respaldar.
Van 95.994 soldados rusos muertos en 3 años de guerra y se estima la cifra total en 165.000.
Es mas del 10% del total actual de efectivos del ejército ruso. No es la cifra de bajas totales, que debería sumar además los heridos e incapacitados.
Por influencia de Rob Draher (su mentor religioso), James Vance decidió bautizarse en la Iglesia de Santa Gertrudis en Ohio y un párroco de la Orden Dominica lo ingreso en la grey católica. Hasta entonces era nominalmente católico, pero sin atención a los ritos.
Dreher, siguió el camino de la conversión años antes, del metodismo al catolicismo. En 2006, luego de trabajar en un caso de abusos dentro de la iglesia católica, decidió pasarse a las filas de la ortodoxia rusa. Sucedió antes que le aconsejara a Vance entrar al catolicismo.
En ese momento, Dreher ya incomodaba al catolicismo norteamericano. Su libro “La Opción Benedictina” proponía un cisma en el catolicismo al tiempo que su autor denunciaba que el Vaticano estaba controlado por una “mafia homosexual” que identificaba como “La Secta Lavanda”.
Cuando se pasó a la ortodoxia rusa, Dreher entró en contacto con Grigori Alfeyev, Hilarión de Volkolamk y encargado del departamento de relaciones exteriores del Patriarcado de Moscú, liderado por el ex agente de la KGB y brazo religioso de Putin, el Patriarca Kirill.
El Hilarión Alfeyev tenía jurisdicción sobre Viena, Austria, Hungría. Fue por eso que en 2022 Dreher decidió exiliarse en Budapest, en donde reanudó su ataque contra el Vaticano al tiempo que reforzó su presencia con los republicanos del ala más conservadora.
Dreher comenzó a trabajar dentro del Danube Institute, una ONG ultraconservadora sostenida por el gobierno húngaro de Viktor Orban. Ese think thank realiza actividades como el “Danube Geopolitical Summit” con la Heritage Foundation de los conservadores republicanos.
La Heritage Foundation es el foro de MAGA y fue la que llevó a Orban a Washington a comienzos de 2024 para presionar a favor del bloqueo de la asistencia a Ucrania en el Congreso de EEUU. También es una activa promotora de la figura de Vance.
En la arquitectura delineada por Dreher y Vance, Putin no es enemigo de EEUU sino un aliado en la lucha contra el progresismo, la izquierda y el globalismo. En consecuencia, la potencia política debe concentrarse en los enemigos internos y no hacia el exterior.
«Trump es un electroshock para Europa»
El contexto geopolítico no podría ser más tenso, J.D. Vance en la Conferencia de seguridad de Munich advirtió que «la mayor amenaza para Europa proviene de su propio retroceso en valores fundamentales, no de Rusia o China».
Pete Hegseth, el Secretario de Defensa de EE.UU., insistió en Bruselas, que la prioridad de Washington ya no es Europa, que dedicarán sus recursos militares a la rivalidad con China y el resguardo de sus fronteras.
El primer ministro británico, Keir Starmer, se reunirá en privado antes del inicio de la Cumbre con Giorgia Meloni, la líder italiana a quien Trump ha descrito como una mujer fantástica. Meloni será clave en esta crisis.
La semana pasada el objetivo era establecer estrategias para convencer a Trump de la importancia de las garantías de seguridad. Luego del castastrófico encuentro de hace dos dias en la Casa Blanca en el que Trump y J.D. Vance hicieron un despliegue de prepotencia de cara a Zelenski, surgió otro objetivo: Tomar decisiones claras sobre el rumbo que tomarán los países europeos dado el contexto actual.
La llegada de Merz a la Cancillería alemana y su declaración de desear «independencia» de Estados Unidos y los anuncios de diversas capitales europeas de aumentar su gasto en Defensa dejan claro que Europa buscará dar pasos hacia la autonomía estratégica por la cual Macron aboga desde su famoso discurso en la Sorbona en 2017.
La batuta la traen por ahora París y Londres que cuentan con el arma nuclear y son miembros del Consejo de Seguridad de la ONU.
El viejo continente no tiene margen de error ante los desafíos actuales, estaba dormido en sus laureles.
Muchos de vosotros probablemente habéis visto lo que pasó entre Donald Trump y Zelenskyy esta noche. Ya seas demócrata o republicano, podrías estar pensando para ti mismo, Oh, Dios mío, Donald Trump acaba de joder.
Sin embargo, como practicante de artes marciales, estrategia y filosofía de toda la vida, déjame explicarte la diferencia entre lo que crees que fuiste testigo y lo que realmente pasó.
Donald Trump ha estado bajo constante persecución política desde el comienzo de su primer mandato. Con el tiempo, ha aprendido a ser paciente y calculado.
Esta noche, Zelenskyy fue invitado a la Oficina Oval. Sin embargo, tanto Trump como JD Vance sabían exactamente lo que Zelenskyy iba a hacer: aprovecharía esta oportunidad, delante del pueblo estadounidense, para hacer un juego de poder. Tanto Trump como Vance anticiparon esto.
Cuando Zelenskyy comenzó a apelar a las emociones del pueblo estadounidense, JD Vance intervino, acusándolo de faltarle el respeto a Donald Trump. Esta fue una estrategia brillante. Es importante entender que Zelenskyy está tratando de tener acceso a la OTAN.
Trump sabía esto pero no podía permitir que sucediera. Si Ucrania se une a la OTAN, los Estados Unidos estarían obligados por el acuerdo de defensa colectiva de la OTAN—un ataque contra uno es un ataque contra todos.
Ahora considera las mayores implicaciones: Ucrania y Rusia se desprecian mutuamente. Si Ucrania se convirtiera en miembro de la OTAN, cualquier futura escaramuza entre ellos obligaría a los Estados Unidos a entrar en un conflicto directo con Rusia. Esto significaría la Tercera Guerra Mundial. Y si eso sucediera, China tendría que elegir un bando, casi seguro que se alinearían con Rusia.
Así que lo que viste esta noche fue una trampa. Trump y JD Vance sabían que la única manera de lograr la paz era alinearse estratégicamente, al menos en la superficie, con Rusia. ¿Por qué? Porque Rusia nunca firmaría un tratado de paz si Ucrania fuera admitida en la OTAN.
Esta es la razón por la que Trump desmanteló el argumento de Zelenskyy. Y cuando Zelenskyy, viendo su obra fracasando, trató de dar marcha atrás y ofrecer un tratado, Trump se negó.
La verdadera intención de Zelenskyy era clara: no estaría de acuerdo con la paz a menos que existieran las garantías de seguridad. ¿Pero qué estaba diciendo en realidad? Que la OTAN debe aceptar a Ucrania. Sin embargo, Rusia nunca estaría de acuerdo con la paz, sabiendo que la OTAN, su adversario histórico, los rodearía.
Zelenskyy, Putin y Trump todos sabían esto. Zelenskyy, pensando que tenía el apoyo de los demócratas, creyó que podía hacer este audaz movimiento en la televisión en directo. Pero Trump y Vance vieron a través de él y lo superaron.
Sabían que, a corto plazo, los demócratas y los medios de comunicación tratarían de usar este momento contra ellos. Pero también sabían que tenían dos años antes de los exámenes parciales para probar que su estrategia era la correcta. Así que mantuvieron su posición, brillantemente así.
Ahora, Zelenskyy no tendrá más remedio que dar marcha atrás y aceptar los términos de Trump. Pero aquí está la parte genial: Trump está protegiendo a Ucrania sin arrastrar a los Estados Unidos a la guerra.
Mediante la negociación de un acuerdo mineral, Trump asegura que los estadounidenses estarán involucrados en la industria minera de Ucrania. Esto impide que Rusia lance una invasión, porque atacar a Ucrania significaría poner en peligro vidas estadounidenses, algo que forzaría a los Estados Unidos a responder.
Trump jugó en ambos lados como un maestro de ajedrez. Al final, Zelenskyy no tendrá más remedio que conceder, porque sin el apoyo de los Estados Unidos, Ucrania no puede ganar una guerra prolongada contra Rusia. Y una vez que las compañías estadounidenses tengan operaciones mineras en Ucrania, Putin será incapaz de atacar sin provocar enormes consecuencias internacionales.
No subestimes a Donald Trump. En este juego de ajedrez, está 10 movimientos por delante de todos.
Con análisis de Juan Carlos Gutierrez; Brenda Estefan, analista Internacional y Nacho Montes de Oca y Benson



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