
La reforma a la salud ha dejado varios detalles que no han podido ser comprendidos fácilmente en el país.
Las preguntas acerca de este nuevo modelo han revelado una realidad: el contraste con el sistema de salud vigente creado por la ley 100 a comparación del nuevo paradigma que plantea el presidente Gustavo Petro tiene numerosos puntos encontrados: la infraestructura, la cobertura, la capacidad de atención, el futuro de los beneficiarios y contribuyentes de las diferentes empresas promotoras de salud y, sobre todo, el conducto regular al momento de pedir una cita médica.
Esto debido a que las EPS pasarán de ser entidades promotoras de salud a ser entidades prestadoras de servicios de salud.
Sus funciones, tal como lo explicó el exministro de salud Augusto Galán a Portafolio, pasarían a manos de múltiples entidades, como los Centros de Atención Primaria (CAP), los fondos de salud regionales y la Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud (Adres), pero que, a pesar de ello, no fueron claras en la redacción de la propuesta.
“Si esta ley es aprobada como ley de la República, la transición descrita en el articulado deja demasiados vacíos. Lo que está planteado allí lo está como una medida transitoria| mientras toda la población pasa al Estado. Entonces, las EPS, conforme como las tenemos hoy, en teoría, subsistirían durante un tiempo, durante el cual mientras va desapareciendo una EPS, esa población afiliada pasaría a la nueva EPS, y esa nueva EPS le estaría entregando la población al Estado”.
En resumen, todo este marco le quita la responsabilidad total a las EPS y las funciones pasarían a ser de un conglomerado estatal de forma escalonada: desde lo local, hasta la nacional.
Uno de los puntos claves de la reforma es la segmentación y la asignación de las funciones de las EPS vigentes a estancias gubernamentales.
Desde un inicio, el presidente Petro tuvo como una de las banderas de su campaña al ejecutivo la eliminación de las EPS tal cual como son conocidas para que los colombianos pasaran a un sistema de salud único y controlado por el Estado.
Este fue uno de los puntos más controversiales, incluso después de que Petro asumiera la presidencia, pues existió la confusión sobre qué iba a pasar con las personas que estaban afiliadas en las entidades de salud en todos sus regímenes, además de como sería el servició de atención al paciente.
Un ejemplo es el de las quejas, pues esta nueva reforma, según el profesor de la Universidad del Rosario Paul Rodríguez Lesmes, no es clara sobre una instancia a la cual acudir al momento de manifestar inconformidades frente al servicio.“”.
Además, Rodríguez también agregó que uno de los escenarios en los cuales se puede presentar esta incertidumbre es la conformidad del paciente con el modelo propuesto en la reforma.“”
Con información de Portafolio.
















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