
Este año cumplí 30 años en el Sena. Mi casa, mi escuela, mi familia, parte de mi vida, y por eso hoy hago este escrito.
Se que tan bendecida es esta institución para las islas y no podemos ser ajenos a ello.
Muchos no saben, ni sabrán al interior de la institución, las historias que hemos vivido y que Dios, lo sabe y ha Sido testigo, de ello.
Hoy muchos cuestionan lo que pasó en El Sena,
Invito a la comunidad que investiguen, hagan seguimiento a los informes, a presupuestos recibidos, ejecutados y devueltos, pero más aún miren desde adentro lo que pasaba en la institución y con su gente.
Todo tiene su tiempo y su momento, y los funcionarios determinamos un cambio.
Esto que pasó, no fue como lo expresa un escrito, que fue a moco tendido, fue argumentado, soportado y validado por la Dirección General, y las instancias competentes.
Los procesos de cambio, traen transiciones, y entendemos que genere situaciones varias, pero el irrespeto por la gente, la generación de un mal clima laboral, el maltrato emocional y sicológico, y muchos otros aspectos, que no impactan positivamente, sea local o de fuera no existen motivos para tolerar comportamientos que afectan la dinámica institucional y más de que en tantos años no se den los resultados.
La directora Leonor Barragán, no es una desconocida, ya había venido en el 2019, por el deterioro que había del clima laboral, y como presidenta del COPAST, ya había realizado recomendaciones urgentes, para mejorar el ambiente de trabajo.
Hoy está encargada, mientras se de la convocatoria, no se queda permanentemente porque la regional sigue funcionando, con la gestión del personal de planta, valorada y reconocida por nuestro director Carlos Mario Estrada, de la Dirección General.
Sena tiene un sistema centrado en Personas, y si se pierde este principio, se pierde todo.

















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