La multitudinaria concentración era tan voluminosa que resultaba imposible transitar por el paseo peatonal y uno de los asistentes decidió subir a la Rueda de Chicago, llamada La Luna del Rio.
«Llegamos 4:00 p.m y es imposible entrar, ya está todo lleno y las colas de ambos lados son de kilómetros, nos subimos a la Luna del Rio para filmar desde arriba y apreciar el lleno total, sin buses ni tamales, puro fervor popular














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