Con el concurso activo de Juan Carlos Bonilla Davis, presidente del Consejo Directivo de Cajasai, el Gallardismo ha puesto en marcha un ‘Golpe de Estado’ para retirarlo del cargo en el que en algún momento promovieron su nombramiento.
Fiel a sus ideales políticos, especialmente a su padrino político, Bonilla Davis ha liderado la remoción del cargo del cargo al actual director de la Caja de Compensación Familiar Cajasai, Arnovis Tavera, actuando a motu propio y de manera arbitraria delegando al representante legal suplente, Adriano Corpus, para que asuma la Dirección Administrativa de la caja, pasando por alto, que para ese tipo de decisiones se necesita mayoría calificada; es decir, siete votos de los consejeros de la Junta Directiva de Cajasai.
Lo anterior en concordancia con el parágrafo del artículo 50 de la Ley 21 de 1982, modificado por el artículo 1° de la Ley de 1984, en la cual reza, que las decisiones adoptadas por el Consejo deben ser aprobadas por las dos terceras partes, es decir siete (7) y no con seis como lo hizo el Consejo.
Como si fuera poco, Juan Carlos Bonilla, citó al personal administrativo de la Caja a espalda del Director Administrativo y al resto del Consejo Directivo, con el fin de impartir nuevas directrices y donde además manifestaba que el actual Director Arnovis Tavera no continuaría en el cargo para seguir dirigiendo las riendas de la Caja de Compensación, lo cual, se constituye en un claro abuso de poder, extralimitación de funciones y un acto contrario a derecho ya que como Presidente del Consejo no tiene facultades para coadministrar ni dar órdenes al personal operativo y administrativo de la Caja; de hecho, cómo presidente del Consejo solamente ostenta la condición de vocero del órgano.
Además en las próximas semanas la Superintendencia del Subsidio Familiar definirá si la decisión adoptada por seis de los consejeros de Cajasai fue legal o no, ya que de llegar a encontrarla ilegal, se caería por completo la decisión y el contrato del actual director se renovaría por dos años más.
A la fecha, el director de Cajasai le ha insistido a Bonilla Davis para que le envié las actas dónde adoptaron la decisión de no renovar su contrato y este ha hecho caso omiso.
Tanto es así, que tocó pedirle las actas a través de un derecho de petición por la negativa de éste a entregarlas.
¿Si las decisiones adoptadas por el Consejo Directivo fueron legalmente válidas, por que no ha entregado las actas para que sean remitidas a la Superintendencia? A qué le teme Bonilla Davis si el proceso ha sido transparente?
Lo que se sabe es que detrás de estas movidas hay poderosos intereses políticos y económicos que responden tanto al exparlamentario Julio Gallardo Archbold como a su sobrino Nicolás Gallardo Vasquez, quienes presionan fuertemente a Bonilla Davis y otros consejeros como Antonio Vomblon para que saquen con prontitud al director Arnvosi Tavera, a quien le cobran su distanciamiento del clan Gallardo y dentro del Partido Conservador debido a su cercanía con el ahora diputado Iván García.
El afán es tan desesperado que han hecho incurrir al Consejo Directivo de Cajasai en errores, al parecer el afán es debido a que el año próximo se vienen elecciónes y buscan a toda costa recuperar el fortín político que han ido perdiendo con Tavera Wilches, quién decidió democratizar la Caja y ponerla al servicio de todos los sectores de la comunidad.














Por