
Un hombre, sus dos padres y un conocido estarían involucrados en un caso de trata de personas en el que habrían retenido a la víctima, y la sometieron a actos sexuales y a realizar labores domésticas.
La Fiscalía General de la Nación, a través de la Dirección Especializada contra las Violaciones a los Derechos Humanos y la Seccional Cundinamarca, y en un trabajo investigativo articulado con la DIJIN de la Policía Nacional, puso en evidencia a un grupo familiar señalado de contactar jóvenes en Bogotá e inducirlas a realizar actividades sexuales con fines comerciales.
Los elementos de prueba indican que las víctimas, al parecer, eran ubicadas por redes sociales y en bares, vinculadas a una comunidad virtual en la que se ofrecían servicios sexuales, donde les creaban un perfil; y trasladadas para cumplir encuentros íntimos en Funza, Mosquera, Madrid, Facatativá y otros municipios de la sabana norte y occidente de Bogotá.
En uno de los casos que se le atribuye a esta red presuntamente, fue retenida una mujer en un inmueble y sometida a realizar actos sexuales.
Adicionalmente, le quitaron dinero y documentos de identidad, y fue obligada a ejercer trabajos domésticos sin remuneración a cambio.
Por este caso, cuatro personas fueron capturadas e imputadas por el delito de trata de personas agravado.
Los procesados son:
• Juan Manuel Vargas Díaz, señalado de ubicar y convencer a las mujeres de integrar la comunidad virtual. Este hombre habría captado a la víctima del caso de trata personas en la localidad de Chapinero, en Bogotá, y la vinculó al grupo de internet frecuentado por personas que buscaban y pagaban para sostener relaciones sexuales. Recibió medida de aseguramiento en centro carcelario.
• Óscar Javier Vargas La verde, padre de Juan Manuel. Sería el responsable de contactar y recibir directamente el dinero de los ‘clientes’, del cual descontaba diversos valores a las jóvenes por concepto de gasolina, transporte, entre otros. Al parecer, fue quien ejerció control sobre la víctima de trata de personas, restringió sus comunicaciones y libertad, y la obligó a tener encuentros sexuales. Recibió medida de aseguramiento en centro carcelario.












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