Por César Augusto Pizarro Barcasnegras
Providencialmente el diputado sanandresano Carlos Arturo Fontalvo Suárez se encontraba visitando a sus padres y había madrugado a las cuatro de la mañana para alistarse para su vuelo de regreso a San Andres.

Como era su proposito asistir a los actos solemnes de la celebracion patria del 20 de julio, debía despertar antes que despuntara el alba ya que el avión sale bien temprano de Barranquilla y llegar a tiempo desde la vivienda familiar en el barrio Recreo hasta el aeropuerto Ernesto Cortizzos de Soledad, demanda unos 50 minutos.
Fue cuando se asomó por la ventana de la sala del apartamento ubicado en un cuarto piso del edificio, y le llamó la atención la presencia de un reducido grupo de personas en la parte inferior del conjunto residencial, y la salida de humo. Quedó intranquilo pero no reaccionó de inmediato, sino hasta cuando vio que ya el grupo se hizo más grande y la humareda y la iluminación que mostraban las llamas en el sótano, evidenció que algo grave pasaba.
De inmediato alertó a sus padres, a los que pudo sacar a tiempo. «Nos demoramos dos minutos más y hubiéramos quedado atrapados por el humo y las llamas que desde el sótano alcanzaron a subir al primer piso, dice Fontalvo Suarez, visiblemente impactado por el episodio.
Por avanzada edad y condición médica de uno de sus progenitores, evacuarlo del edificio demanda mayor cuidado, en medio de las estampidas, la angustia, el humo que ya invadía todas las áreas y las llamas que amemazaban con arrasar todo a su paso, pero oportunamente pudo ponerlos a salvo y retirarlos de la influencia del asfixiante humarascal que resulta altamente nocivo para quien debe usar bala de oxígeno.
Del incendio en el «edificio donde vive Arturito» me enteré hacia las 10.30 por una llamada de mi hermano. Entonces comprendí por que ‘Arturito’ no hizo la llamada despertadora de todos los días a las 5:00 a.m que se cruzan mi padre y él, a quienes une una vieja amistad de categoría familiar desde hace décadas, iniciada en la adolescencia en su pueblo natal y continuada en San Andrés donde ambos coincidieron durante décadas antes de regresar a su terruño.
Aun sin saberlo intentó mi padre esa llamada reiteradamente varias veces promediando las nueve y media de la mañana, pero fue infructuosa, por lo que cuando supe del incendio me preocupe y afanosamente busqué información en la prensa barranquillera que ya reseñaba nombres de victimas y heridos.
Poco después me respondió el diputado Carlos Arturo Fontalvo, justo bajando del avión en San Andrés para confirmarnos el buen estado de salud de sus padres y la angustiosa y dramática odisea que debió enfrentar para ponerse a salvo él y sus padres, y como debió ver la muerte de una de las víctimas, quien al parecer, en el desespero trató de salir por un balcón y cayó al vacio. Cree que una sabana en el lugar indicaría que intentó amarrar la sabana descender por ella, con tan mala suerte de la caída.
A su juicio, pudieron ser muchísimas más las muertes, si es que hasta ahora no se conoce si hay o no desaparecidos.
Acostumbrado como está a ayudar a otros, en situaciones antrópicas como inundaciones, estragos por huracanes o simplemente por la cotidianidad de las carencias que causa la pobreza, hoy Carlos Arturo Fontalvo Suarez, madrugó a ayudar a los que primero demandan su asistencia: los suyos, sus padres Myladis Suarez y Arturo Fontalvo, y ser el héroe de la jornada.



















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