La estatua de Francisco Newball fue instalada cerca de las sedes de la Occre y Sisben en medio de un parque con bancas y jardines, pero que está inconcluso y con basura, además escondido entre árboles. Para los historiadores lo que pretendía ser un homenaje a Francisco Newball, benefactor de la comunidad, fundador del primer periódico de las islas Searchlight, luchador social, político y cultural resultó siendo un irrespeto a la memoria del ilustre raizal que no pasó el exigente examen de los historiadores y cultores del Archipiélago, que reclaman porque no fueron consultados antes de cometer ese error.
La mayoría de personas no están de acuerdo tampoco con el sitio porque queda escondido y por el tamaño de la imagen, no es cómodo observarla y el pedestal no fue diseñado de acuerdo con los protocolos y el respeto que se requiere para honrar un personaje de estas características.
Sobre el tema el historiador y presidente de la fundación Casa de la Cultura, Samuel Robinson Davis, dijo que: “Tuve la oportunidad de conocer personalmente a Francisco Newball y ‘eso’ que colocaron ahí no tiene nada de parecido, ni muestra su personalidad, ni da idea de la importancia que tuvo en el desarrollo socio político y cultural de este Archipiélago y por eso, personalmente creo que es una falta de respeto”, dijo.
Aseguró que si hubieran querido hacer algo para resaltar la memoria de Newball, se había podido consultar para haber hecho algo mucho más meritorio.
La estructura anatómica no ha sido de buen recibo porque hay desproporción en la estatura, en el tamaño de la cabeza y especialmente con el gesto de la mano derecha que no existía en su época y de haber sido así, no era esa la forma de comunicarse del doctor Newball.
“En la parte física no se parece en nada a Francisco Newball y además el sitio que se escogió no me parece que sea el más apropiado porque está muy escondido, nadie lo puede ver, además la base en que se colocó no tiene contraste con la estatua y obviamente si un transeúnte pasa por ese sector no podría ver bien la figura de este personaje, que realmente no es Francisco Newball y, reitero, que fue una falta de respeto y aunque hubiera una buena intención, se debió consultar y profundizar más sobre la vida y la obra de este personaje”, insistió Robinson Davis.
El sitio
Según el historiador Samuel Robinson, hay dos sitios: “En la plazoleta frente al Coral Palace o en donde está la barracuda, que, con todo respeto, creo no representa la identidad del pueblo isleño y en todos los pueblos y en todas las ciudades estas cosas tienen un significado muy importante y ese pescado que está ahí no representa la cultura del pueblo isleño y si comparamos, le hemos dado más importancia a una barracuda que a un hijo de estas tierras que aportó y dio muchas cosas al Archipiélago como fue el primer periódico, luchó por lograr la intendencia, era un hombre muy asequible y la gente llegaba a consultarlo, es decir que era un benefactor de esta comunidad y no merece lo que le hicieron con ese monumento.
Lo cierto es que hasta el momento no se conoce quien fue el artista que tuvo bajo se responsabilidad la estatua y el contrato para realizar estas obras se lo adjudicaron a un señor Wilmer Jaramillo con quien se ha intentado dialogar para conocer más detalles de esta equivocación en el homenaje a uno de los antepasados más ilustres de las islas de quien, en 1913, dijo el capitán del barco que traía las mercancías a San Andrés, Emilio Eiton en su libro Archipiélago, “era un hombre de muy buenas maneras en su trato y de gran profundidad intelectual y cultural”.
















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