Lo más seguro es que el destino final de Rafael Tobías Caicedo, el capitán del buque Smart, hace muchísimo rato estaba trazado que sería morir en el mar, pues sus 30 años como tripulante de barcos y varios naufragios, podían hacer prever que en la inmensidad del oceáno algún día podría quedar su vida.
Pero lo que nadie, ni él, ni sus amigos habrán imaginado algún día, es que no sería en el naufragio de un barco, si no en la caída al mar de un helicóptero, en la injusta condición de capturado y con esposas puestas, cual peligroso criminal, las cuales -dicen las versiones oficiales- les fueron retiradas al momento de la emergencia, y perdido para siempre sin que quedaran rastros de este lobo del mar, quien seguramente debió haber sorteado agónicos momentos posteriores a la caída del helicóptero Fenec, matrícula ARC 204 de la Armada Nacional.
Este incidente terminó siendo un doble injusto contra Caicedo, como quiera que además de haber sido capturado, por el simple hecho de ser el capitán del barco en cuyas bodegas se halló una carga de cocaína, y su nombre quedó manchado y en la picota pública, ya que algunos medios de prensa locales y nacionales -sin consideración por la víctima- casi que han justificado su desaparición argumentando una fuga suya en alta mar, o señalándolo de ‘narco’ y convertido en náufrago, desaparecido y probablemente muerto.
Es bien cierto que la Armada Nacional –per se- no es culpable de esta situación, pero legalmente si es responsable de su vida, al estar bajo su custodia, ya que fue quien realizó su captura junto con la Policía Nacional, y además fue en un helicóptero oficial suyo en el que desapareció, y quienes lo custodiaban estaban obligados a garantizar su vida (más allá que puedan alegar fuerza mayor o caso fortuito), e incluso vale la pena revisar el comportamiento de quienes lo transportaban a efectos que se determine si efectivamente tomaron las previsiones que salvaran su vida, igual que la de todos ellos, aún en la complejidad de la situación.
La tragedia del capitán Caicedo, natural de Valledupar Cesar, pero con amplio arraigo en las islas, a las que le sirvió como marino transportador de carga de cabotaje durante varias décadas, causó hondo pesar y amplia indignación en la comunidad isleña que resulta incrédula de la versión oficial al ser el único de las seis personas a bordo de la nave en haber desaparecido, y en las condiciones de capturado por haberse hallado droga (10 kilos de cocaína) en la carga del barco.
Aunque la oficialidad castrense ha sido categórica en aclarar que antes de caer al mar les fueron retiradas las esposas, y a que por reglamento aeronáutico no se puede esposar a las personas a un punto fijo de la aeronave, la comunidad que ha cuestionado el procedimiento, a través de las redes sociales no encuentra explicación a que todos menos el capitán pudieron salvar sus vidas.
Búsqueda por varios días
Unidades de la Armada Nacional y la Fuerza Aérea Colombiana, con apoyo del Comando Sur de los Estados Unidos desarrollaron durante varios días operaciones de búsqueda y rescate de Rafael Tobías Caicedo, desaparecido en el mar Caribe durante el accidente aéreo presentado el pasado 9 de diciembre en cercanías a la isla de San Andrés, luego de que el helicóptero ARC 204, sufriera fallas mecánicas cuando cubría la ruta Providencia – San Andrés.
En el siniestro aéreo presentado a 13 millas náuticas al norte de la isla de San Andrés, donde la aeronave tipo Fenec de la Armada Nacional fue amarizada de forma controlada, cinco personas dentro de las que se cuentan tres miembros de la tripulación del helicóptero, un oficial de Guardacostas y un patrullero de la Policía lograron ser rescatados luego de dos horas y media de búsqueda por mar y aire por parte de las autoridades nacionales y extranjeras.
Al evidenciarse la desaparición del señor Caicedo, natural de Valledupar, de 54 años de edad y quien se desempeñaba como capitán de la embarcación Smart, se continuaron las operaciones para su rescate.
Para tal fin fueron dispuestos los buques ARC “Padilla”, ARC “Isla Serrana” y Unidades de Reacción Rápida de Guardacostas de la Armada Nacional, así como un avión SR – 560 del Grupo Aéreo del Caribe y una aeronave del Comando Sur de Estados Unidos, quienes han realizado patrullajes constantes en la zona del accidente, en donde hace algunas horas se logró localizar la cabina del helicóptero que se encontraba flotando a 10 millas náuticas al noroeste de San Andrés.
Para apoyar la búsqueda fueron llevados a la isla buzos expertos de la Armada Nacional desde la ciudad de Cartagena, quienes realizaron la inspección detallada de la aeronave en donde no fue encontrado el desaparecido. La Armada Nacional a través de las autoridades marítimas de los países centroamericanos alertó a sus fuerzas navales y tráfico marítimo acerca del siniestro para apoyar la búsqueda. Así mismo un Comité Inspector de Aviación arribó al Archipiélago para verificar las posibles causas del accidente.
Era pertinente la captura?
Además del tema de las esposas, el otro tema objeto de debate es si la captura del capitán de la nave era o no pertinente, no siendo el responsable de la carga de la motonave.
Lo que ha dicho el comandante del Cesyp, almirante Andrés Vásquez es que si sus hombres no hubieran procedido a la captura, sería como prevaricar, por dejar de cumplir sus obligaciones.
No obstante una fuente judicial que incluso intervino en casos anteriores donde el capitán de barco Rafael Tobías Caicedo había sido retenido por haberse hallado droga en su motonave dijo que esa era una captura inocua, porque en la legalización de captura lo más seguro es que recuperaba su libertad..
“A las autoridades se les ha explicado que para qué capturan al capitán de un barco, si ellos no son los responsables de la carga, cuando solo ellos se encargan de la operación del barco. Es más apenas llegaran a San Andrés lo más seguro es que lo iban a dejar en libertad, porque así ha procedido en casos similares”, explicó la fuente, quien dijo conocer a Caicedo como una persona amable, respetuosa y colaboradora de las autoridades, porque ya lo habían tenido en procedimientos judiciales por hechos parecidos, y siempre pudo aclarar su responsabilidad.
De hecho, la fuente cuestionó las razones de traerlo esposado, porque en otras oportunidades, no hubo necesidad de ello, porque las mismas autoridades de Policía conocían que Caicedo no era una persona que representara riesgo de atender los requerimientos de las autoridades.
Hay que destacar que en declaraciones de prensa el almirante Andrés Vásquez, comandante del Cesyp dijo que el marino si lo traían esposado, y cuando el piloto del helicóptero aviso de la emergencia del helicóptero, Caicedo fue desesposado, y llevaba su chaleco salvavidas.
Afirmó que los tripulantes rescatados informaron que ninguno de los ocupantes del helicóptero quedó dentro de la nave, y que por ello se descarta que se haya ido al fondo del mar con el helicóptero y que era buscado por que tenía chaleco y debió derivar con la corriente.
El otro aspecto controversial es el hecho de haber realizado este traslado en horario nocturno en medio de condiciones atmosféricas alteradas, ya que había fuertes vientos y mar con alto oleaje, algo de lluvia y baja visibilidad, que en últimas terminaron por afectar la operación de búsqueda y rescate de los días subsiguientes.
Vásquez advierte que la premura del traslado era por la obligación de presentarlo ante un juez dentro de las siguientes 36 horas luego de su detención, en virtud del principio de Habbeas Corpus. En el presente caso, las 36 horas se cumplían el día sábado en horas de la noche.

















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