
Se trata del joven empresario turistico Winston Arenas Jay, quien ha demostrado ser una persona reflexiva, serena y propositiva que prefiere buscar soluciones a quedarse en un interminable lamento frente a las dificultades.
Él, en su red social Facebook, no solo hace un despliegue de habilidades para la redacción, que además ilustra con excelentes fotografías de la hermosa vista panoramica del horizonte providenciano desde el balcon de su casa en reconstrucción o desde alguna ventana por encima de la cubierta de la vivienda.
Arenas Jay ha decidido contar sus experiencias de un año de carencias por la devastación dejada por el huracan Iota, y su interrelación con las agencias del Estado encargadas de la reconstrucción de Providencia, pero a traves de la coordinación de la gerente para la reconstrucción Susana Correa, como tambiérn la han tenido el resto de habitantes de esa isla con contratistas y funcionarios del nivel central, llegados a esas islas para atender la catasrofe.
Entre las confesdioners que hace Arenas Jay, asegura que «coincidí en varias reuniones en torno al proceso de reconstrucción de la divina Providencia con esta señora. Inicialmente no tenía claro quien era, la veia sentarse en medio de nosotros como uno más en las reuniones de diagnóstico, nunca hubiese pensado que era nada más ni nada menos que la gerente para la reconstrucción, ella misma, con bolígrafo en mano y agenda, tomando nota de todo lo que manifestabamos. Finalizando una reunión, me molesté un poco porque sentía que no había nadie que velara por los derechos de los guías nauticos. y ella se me acercó y me dijo: «tranquilo, ya encontraremos una solución». Y me dió su numero personal para lo que necesitara.»
Para el joven Arenas Jay, «en ese momento, me hizo sentir que en este proceso habria sentido humanitario e interés por las problemáticas de la comunidad, y de ahí en adelante, no he dejado de molestar».
Arenas Jay hace un detallado relato de cada uno de los casos en los que ha acudido a la gerente de la Reconstrucción y ésta ha atendido sus quejas y los resultados logrados:
Winston: «Dra. Susana los lancheros»
Dra. Susana: «les voy a traer al ministro y a fontur y les repites todo lo que me dijiste a mi». (Solucionado)….
Winston: «Dra. Susana los pequeños empresarios estamos quebrados, ningún banco nos escucha»
Dra. Susana: «les voy a traer a Bancoldex y al FNG para que les cuentes la situación» . (Solucionado)….
Winston: «Dra. Susana… Que los refugios, que el agua, que los escombros, que la basura, que el mercado, que la casa de x persona, que lo uno, que lo otro… «.
Dra Susana: «ya mismo llamo, ya mismo les digo, ya mismo me pongo al frente, averiguo y te cuento»
(Solucionado, solucionado, solucionado, solucionado, solucionado).
«También han habido temas que por «X» o «Y» motivos no se han podido solucionar, o están en el proceso, pero ella siempre ha hecho la gestión para traernos una respuesta, aunque el resultado final no siempre sea el esperado (y no siempre dependa de ella), y eso no se le puede desconocer. Yo también la he cuestionado en algunas temáticas, pero ella se ha tomado el tiempo de aclararme mis inquietudes, y sus explicaciones siempre me hacen entender muchas cosas que aveces desde la ignorancia (refiriéndome a alguien que ingora una realidad, no un calificativo despectivo) no se pueden percibir y hasta hacen que se generen juzgamientos inapropiados.»
Luego de sus confesiones, el joven empresario providenciano hace una «Ultima Petición»:
«Dra. Susana, me dá mucha pena tener que molestarla en esta ocasión, porque siempre lo he hecho para pedir cosas en pro de la comunidad o para terceros, pero esta vez tengo un problema personal y necesito que venga a mi casa para poder explicarle en detalle».
Dra. Susana: «mañana viajo a una reunión, salgo de la reunión y te llamo para cuadrar la visita.
«Ya estando en mi casa, le digo, Dra. Susana que pena quitarle su tiempo, sé lo ocupada que mantiene, prometo no quitarle mas de 10 minutos», y la doctora Susana le contestó: «Winston, demorate el tiempo que consideres necesario, no te estoy haciendo un favor, es un derecho que tienes.»
Winston:» Dra. Susana, me gustaría tomarme una foto con usted en esta parte de mi casa que está en obra gris, para que me recuerde que en nuestros peores momento, usted fue como un angel de la guarda para nosotros».
Dra Susana: Claro que sí, pero la montas».
«Y hoy la monto, con todo el orgullo, con tada la admiración y sobre todo, con todo el agradecimiento, porque esta Sra. Siempre ha estado atenta a escuchar las inquietudes y necesidades que se le han manifestado en torno a mi pueblo y en este ultimo caso de índole personal. La mayoría de las temáticas se han solucionado, otras no, pero lo que nunca dejaré de reconocer es la voluntad que siempre ha mostrado por sacar adelante este proceso.
Errores?? Sii claro, muchos, ella no los niega, quien no los hubiera cometido en semejante situación tan compleja??.
Seguramente habrán personas que piensan distinto a mí, y eso lo respeto, pero yo juzgo a las personas por mis vivencias con ellas, y así como yo respeto sus opiniones, espero la mía también sea respetada. Hay muchos otros que también estoy seguro han recurrido a ella buscando ayuda o mediación en sus procesos, y les ha solucionado sus inquietudes y problemáticas aunque no se atrevan a manifestarlo o reconocerle públicamente, y en parte los entiendo, depronto porque no va a ser el acto más popular, o por miedo a ser juzgad@s por los «dueños de la isla». Conozco muchos casos en donde su intervención ha sido clave para beneficio de un miembro de la comunidad o de la comunidad en general, aún en contra de los intereses de algunas instituciones del Estado. Recuerdo escuchar saliendo de otra reunión, un funcionario de una entidad exclamar «esta señora en vez de ponerse de nuestro lado, se pone del lado de ellos, y encima nos expone y nos cuestiona públicamente» ????… yo sí reconozco públicamente su labor y sobre todo su voluntad por ayudar a esta comunidad.
No faltará el que me comience a calificar de traidor, lambón, vendido o como me quieran llamar. En esta isla se dan unos liderazgos que pretenden que uno diga que todo está mal, y si no entonces eres un traidor. Yo digo las cosas como las veo, no como quieren que las vea, o por satisfacer a nadie. Muchos ya estamos mejor que antes del huracán (aunque no se quiera reconocer), otros aún no lo estan, pero tengo la certeza que en un plazo no muy lejano todos vamos a estar mejor y el tiempo le terminará dando la razón. Providencia va a quedar hermosa . Pues por todo esto y por mucho mas, yo solo puedo decir «Mil y mil gracias eternas por todo, Dra Susana Correa», concluye su relato Arenas Jay, apelando a la sensatez de las cosas y no a la conveniencia de lo popular.
Informe preparado con textos y fotografías tomadas del Facebook de Winston Arenas Jay














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