La paz, alegría, respeto, interacción sana y pacífica que en la década de los 80 caracterizó la relación de turistas y residentes cambió por completo y parece que San Andrés ya no inspira nada de eso, sinoconflicto, intolerancia y violencia.
Se volvió un lugar común y parte del paisaje de San Andrés los conflictos y peleas a puños o con lo que encuentren en el camino, entre turistas, prestadores turísticos; o turistas con residentes, o entre turistas, porcuenta de la intolerancia o los abusos en la prestación de un servicio, la arrogancia de algunos visitantes o la cochudez de no querer pagar lo que se les cobra y dejan la solución del conflicto a «haga lo quequiera».
Son múltiples los factores y el origen es de lado y lado: la frase según la cual el cliente siempre tiene la razón ya no parece ser tan cierta, o por lo menos no tiene aplicación en la isla.
Este fenómeno parece haber comenzado en el Hoyo Soplador donde fueron reiteradas y casi que permanentes las peleas entre turistas y lugareños o prestadores turísticas con culpas de lado y lado. Pero elproblema ahí parece haberse superado y ahora es extensivo en toda la isla: en Johnie Cay, en Acuario, en Sprath Bight, la Peatonal, la Newball, el Centro, el aeropuerto, etc.
A la Isla llega mucho turista arrogante, déspota y mal educado qué nunca parece haber aprendido la frase de la sabiduría popular: a donde quiera que fueres, has lo que vieres. Y creen que por ser turistas tienenderecho a hacer lo que les da la gana.
Pero ellos son la clientela de San Andrés y los operadores, prestadores turísticos y hasta autoridades deben lidiar con eso y tratar de que el asunto salga lo menos mal posible.
Pero la isla tiene algunos prestadores turísticos que lo son por una voluntariosa decisión de trabajar en la principal actividad económica de las islas, pero sin haber desarrollado clases de atención al cliente y variossalen de su casa con una precaria educación de hogar, donde las buenas maneras, buenos modales e incluso buen trato, no lo conocen. Y si un turista a veces no les compra un servicio, lo tratan a las patadas.
A mediados de diciembre pasado, The Archipiélago Press fue no solo testigo, sino víctima del trato violento de un alquilador de carros mulitas en el sector de Café Café, quien furioso porque no le alquilaron el servicio, intentó agredir a un turista, manoteó a la mujer de este, la emprendió contra un guía de movilidad que atendió una solicitud de los visitantes, y luego agredió a un reportero de este rotativo cuando se percató que lo estaba grabando. Intentóarrebatar el celular y golpear al comunicador. Del episodio quedó parte de la grabación, una entrevista y la denuncia a la Secretaria de Turismo, que parece no haber hecho nada.
A la pelea de meses anteriores en Johnie Cay, la del lanchero con un turista en Acuario y la de turistas entre si frente al Sunrise Beach, ayer lamentablemente hubo una más peligrosa que demuestra el nivel al queha escalado, y fue entre turistas y el conductor de una van qué le prestaba el servicio: hubo trompadas, uso de elementos contundentes de lado y lado y destrucción parcial del vehículo.
Y la Policía en la mitad, no ha sido garante de nada para resolver; ha actuado más cómo árbitro de boxeo que como autoridad. El Código Policial que implacablemente se lo aplican a cualquier ciudadano que le protesta en un puesto de control para inmovilizar motos, no se lo aplican a turistas y prestadores peleoneros: hacen escándalo en la vía pública, peleas, agresiones, lesiones personales y daño en bien ajeno, y no detienen a nadie.
Este asunto no puede seguir siendo mirado como simples anécdotas de turistas y residentes, ya es hora de tratar de ponerle freno por vía de la pedagogía de lado y lado o por la autoridad. Cuando haya un víctimafatal será demasiado tarde.
Y en los tiempos de las redes sociales el principal perjudicado siempre será el destino turístico que cada vez coge más fama pero por lo malo y negativo y no por lo bueno y bonito.

















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