
Estimada colega @VickyDavilaH, en estos momentos en los que incluso hemos visto la envidia de medios de prensa colegas y periodistas que han decidido sumarse a la estigmatización y prejuzgamiento de tu trabajo, desde la parte más alejada de esa confusión de país que es Colombia, desde la paradisíaca y al mismo tiempo sufrida San Andrés, te expresamos nuestra solidaridad, afecto, gratitud y aprecio por lo que haces.
Quienes somos periodistas sabemos el valor del secreto profesional y la obligación superior de proteger la inviolabilidad de la fuente, cuya mayor credencial para merecer tal protección es la veracidad del testimonio que nos confía, pero que por si solo no es suficiente sin las verificaciones a que nos debemos. Y creemos en ti, por que cuando se nos presentan casos similares, actuamos de la misma forma. Un periodista que pone en duda tal proceder, es por qué nunca ha manejado una situación similar.
Eres la mujer más valiente hoy día en Colombia, como valientes fueron en su momento Policarpa Salavarrieta y Manuela Beltrán. Como siempre lo son las mujeres cuando la democracia está en peligro.
Dicen que al árbol que da frutos le tiran piedras y tu caso y el de @RevistaSemana lo revalida.
Han sido tus entrevistas y reportajes las que han dejado en evidencia la oscuridad de este Gobierno: tus revelaciones con Day Vasquez sacaron a la luz pública los pecados del hijo del presidente con dineros de dudosa procedencia; tu entrevista a la vicepresidente desnudó los abusos de la funcionaria en el uso de naves del Estado y hasta terminó convertida en canción; tu reportaje al director de la Policía evidenció el fanatismo religioso del general Sanabria; tus investigaciones dejaron al descubierto las chuzadas, secuestro express e interrogatorio espurio de una humilde niñera por un hurto de dinero de la casa de la jefe de Gabinete, que reventó las confesiones filtradas del embajador en Venezuela que también puso en evidencia una financiación cuestionable de la campaña presidencial, y ahora tu «garganta profunda» revela intimidades de algo mucho peor que implica al presidente y honras su protección y su vida con el secreto profesional que la situación amerita.
Todos estos episodios que merecerían en cualquier otra sociedad un Pulitzer, aquí lo que han causado es la molestia del Gobierno que se siente descubierto en sus putrefacciones por los reflectores que tu trabajo le han puesto a esa oscuridad y de cierta forma le ha impuesto la agenda al ejecutivo al vaivén de tales acontecimientos, y la envidia de medios colegas que no soportan que esta valiente mujer sea quien está haciendo el trabajo que los demás dejaron de hacer.
Ánimo que no solo has puesto a Semana en el sitio donde está, sino que hoy eres el principal activo que tiene la democracia colombiana para no sucumbir a las tentaciones autoritarias de un Gobierno que no respeta la separación de poderes, pero que mucho menos tolera la libertad de prensa y asuza a sus perros de presa para que desguacen a cuanto periodista se atreva a cuestionarlo.
The Archipiélago Press, este modesto medio de la periferia, se solidariza de corazón y convicción con tu trabajo, sea cual sea el futuro inmediato que te depare tamaña osadía.












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