Por Amylkar David Acosta Medina
En mi concepto la decisión anunciada en junio y materializada mediante el Decreto 1047 fechado el 14 de los corrientes, mediante el cual se prohíbe terminantemente la exportación de carbón a Israel es un despropósito.
En primer lugar, se perjudica a Colombia al darse un tiro en el pie, pues se afecta la entrada de US $500 millones en divisas por la venta de carbón, nuestro segundo renglón de exportación después del petróleo.
Segundo, se dejarán de recibir $650.000 millones, aproximadamente, entre lo que se recauda por concepto de impuestos, regalías y contribuciones, de los cuales $100.000 le corresponden a los departamentos del Cesar y La Guajira. Y ello en momentos en los que las afugias fiscales del Gobierno son mayores, debiendo recortar el gasto en $20 billones y se apresta a presentar un proyecto de ley de financiamiento por valor de $12 billones. Cabe la expresión bíblica, cuando Cristo reprendió a Pedro: como estamos y tú cortando orejas.
Tercero, esta decisión es violatoria del TLC firmado entre Colombia e Israel en 2020, el TLC suscrito con EEUU, casa matriz de DRUMOND, así como del Acuerdo de protección a la inversión firmado entre Colombia y Suiza, casa matriz de GLENCOR, en 2009. Los tratados y los acuerdos son para cumplirlos y su incumplimiento acarrea consecuencias, Colombia puede ser objeto de sanciones comerciales y retaliaciones por parte de los países afectados por su transgresión y de contera con ello se afecta la seguridad jurídica y la confianza, lo cual sirven de espantapájaros de la inversión y de los inversionistas, en momentos en los que el país más los requiere para el impulso y la reactivación de la economía colombiana.
Cuarto, el carbón colombiano que se exporta a Israel es solo térmico, el cual es usado para la generación de energía, no es metalúrgico que es el que se utiliza en la industria militar. Por tanto está fuera de lugar afirmar desatentadamente, para justificar esta absurda medida, como lo hizo el Presidente Gustavo Petro, que con el carbón extraído de las entrañas del territorio colombiano “se hacen bombas para matar los niños de Palestina”.
Quinto, tanto GLENCOR como DRUMOND son multinacionales que operan no solo en Colombia y son ellas las que le proveen el carbón a Israel, no Colombia como Estado, de manera que si se les impide suministrarlo desde Colombia lo harán desde los otros países en donde operan. Israel no se va a ver afectada, no va a dejar de recibir el carbón que requieren, no se va a apagar por cuenta de la decisión del Presidente Petro.
Finalmente, el carbón proveniente de las minas de El Cerrejón (La Guajira) y de El descanso (Cesar) tomará otro rumbo y a lo mejor lo venderán a otros países, que están ávidos del mismo, a más bajo precio del que estaba pactado el que tiene como destino Israel, debido a que en este momento su cotización está a la baja.
Colombia, entonces, con este dislate, pierde por punta y punta, con cara y con sello, se queda con el pecado y sin la gracia.

















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