Posted by The Archipielago Press on Monday, June 9, 2025
Posted by The Archipielago Press on Monday, June 9, 2025
Cuando un líder político de masas como es Gustavo Petro Urrego, cuyos seguidores son fanáticos a rabiar, al que sus palabras, mensajes, tesis e ideas son único credo que éstos toman en cuenta, la retórica violenta, la simbologia y llamado a la guerra muerte, se convierten en gasolina para esparcir las llamas de un incendio.
Con más de 8 millones de seguidores en X, antes Twitter, multiplicado por bodegas y robots en línea como el mismo Petro reconoció recientemente que existen, el mensaje fácilmente se puede.esparcir entre esos fanáticos y espontáneos que en algún momento pueden «borrar a los congresistas de Cepeda el malo».
O cualquiera más puede tomar esas «banderas de guerra y muerte» que Petro ha engargolado en su discurso público en la Plaza se Bolívar, contra los enemigos del pueblo.
Es por ello y por otros discursos encendidos para enfrentar a la oposición, y tras declsrarle la guerra al Congreso de la República, que el ataque aleve contra el senador Miguel Uribe Turbay, congresista de ese Congreso y opositor además que venía haciendo fuertes acusaciones contra el presidente y su Gobierno que hoy, amplios sectores sociales, políticos y de opinión no dudan en atribuir una responsabilidad directa (por accion de instigación) contra Petro y su Gobierno.
Pero además también por omisión. Su Unidad Nacional de Protección, donde un excompañero suyo del M19, dirige esa entidad, está acusada de haber reducido en día del atentado, cuatro escoltas y además de haber hecho caso omiso a cerca de 23 peticiones que este año le había hecho el propio senador Uribe para que le reforzaran su esquema de seguridad, lo cual cayó en oídos sordos.
Lo que se suma a versiones según las cuales el arma del crimen habría sido comprada en un lote de pistolas para esa entidad en Estados Unidos.
Y la cereza del pastel para que le lluevan críticas al Presidente a quien llamó «niño que hay que proteger», es que el mismo hacia parte de un programa de Jóvenes de Paz de su Gobierno, del que se salió hace pocas semanas, según lo confirmó el propio mandatario, anticipándose a que la prensa o los críticos lo destaparon por sus propios medios.
Así las cosas, Petro enfrenta este caso de atentado con mucha flaqueza y debilidad, pero el desenlace de la vida de Miguel Uribe o el avance de las investigaciones, puede agravar aún más el impacto en el maltrato Gobierno que ya debe soportar el karma de haber roto un récord de más de 20 años sin que se presentará un magnicidio en Colombia como los sucedidos a finales de la década de los 80.

















Por