Cuando se rumoraba hace algunos meses que Rubén Blades, vendría a la isla para el Green Moon Festival (septiembre 12 al 17), pocos lo creyeron posible. Y no era para menos, es que tener a semejante ícono de la cultura latinoamericana en este pequeño territorio insular es más que un honor. Su show será el sábado 17 en el Estadio de Baseball Wellingworth May.
Vino a este mundo en la Ciudad de Panamá, en 1948 como Rubén Blades Bellido de Luna y en su familia, el arte siempre jugó un papel protagónico.
Es hijo de una muy caribeña mezcla ya que su padre Rubén Blades Bosques, un percusionista de Santa Marta y su madre Anoland Bellido de Luna, una cubana cantante y pianista, alimentaron la sangre de sus venas con diferentes ritmos musicales desde muy temprana edad y a esta ecuación se le suma su abuela paterna Emma, quien era feminista, poeta, pintora y espiritista. Fue ella, según lo ha mencionado el artista quien le inculcó el sentido de la justicia y el de poder ser parte de la solución.
Sus inicios
La difícil situación sociopolítica que atravesaba su país en los años sesentas en especial tras la construcción del Canal, marcó su pensamiento desde la adolescencia y decidió licenciarse en Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad de Panamá.
Pero la música también lo movía y por ese entonces ya había debutado como cantante de modo que luego de terminar sus estudios viajó a Miami y posteriormente a Nueva York, en busca de un rumbo para sus aspiraciones.
Allí buscó trabajo en disquera ‘La Fania’, quien lo contrató como mensajero y esto le permitió entrar en contacto y conocer a las figuras más importantes del sello e incluso componer canciones para ellos: Richie Ray y Bobby Cruz, Ismael Miranda, Roberto Roena y Bobby Rodríguez, quienes cantaron sus temas.
Su gran oportunidad se presenta cuando se le permite audicionar y es contratado por varios años como vocalista sustituto de la orquesta, grabando algunos temas de su autoría y también como corista, pero empezaría a saborear las mieles del éxito cuando en 1977 logra el reconocimiento masivo del público al asociarse con Willie Colón, luego de que Héctor Lavoe, emprendiera su carrera en solitario.
Tan sólo un año más tarde, con su disco ‘Siembra’, se rompen todos los paradigmas escritos hasta el momento en el género desde el punto de vista tanto lírico como musical. En él expresa sus reflexiones sobre justicia social, la discriminación y el orgullo latino lo que lo posicionó como uno de los discos de salsa más vendidos de todos los tiempos.
Su consagración
Lo que sigue es historia conocida. Después de cerca de 50 años de vida artística, 9 premios Grammy y más de una veintena de versátiles producciones discográficas que han coqueteado con diferentes géneros musicales, Rubén Blades, también ha incursionado como actor en una nada despreciable suma de producciones cinematográficas y series de televisión.
Ha sido Ministro de Turismo en su país e incluso candidato presidencial con muy buenos resultados, sin dejar de lado su música que ha sido de gran influencia a lo largo de todo nuestro continente y sus palabras han iluminado el pensamiento de las juventudes a las que constantemente procura compartirles su mensaje social.
Tenerlo en San Andrés, es una doble fortuna porque Blades, ha anunciado que este año serán sus últimas presentaciones en cuanto a giras de Salsa se refiere, expresando que “Prefiero suspenderlas”, cuando todavía tiene la voz que le permite cumplir con el público, con la orquesta, con el repertorio y con sus expectativas de calidad y que tiene otras direcciones musicales a explorar y producir. Igualmente, ha manifestado continuar avanzando en sus aspiraciones políticas.
Este es Rubén Blades, en muy pocas palabras. El mismo que tendremos haciendo historia sobre la tarima del Green Moon Festival el 17 de septiembre, el mismo amigo entrañable de García Márquez, con el que compartía el extraordinario don de narrar historias y ahora tendrá muchas más que narrar cuando conozca a San Andrés y su gente.
















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