El hallazgo macabro de un adolescente muerto en un paraje del camino que comunica a Salsipuedes con Morris Landing, a través de un ruta rural, pone de presente nuevamente la probable existencia de un corredor de la muerte o una frontera invisible ejercida por actores violentos que seguramente pretenden ejercer control territorial, ya que no es el primer homicidio inexplicable que se presenta en ese trayecto.
Es necesario que más allá de la investigación criminalistica de coyuntura que las autoridades asumirán por este caso, se investigue a fondo, quienes y por qué cometen crímenes en personas que transitan por esa vía de comunicación interna entre dos sectores conectados por una misma ubicación geográfica.
















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