El presidente electo, Abelardo de la Espriella, lanzó una dura acusación contra la gestión del sistema de salud saliente tras afirmar categóricamente que «se robaron la Nueva EPS».
La denuncia del próximo mandatario de los colombianos se dio a conocer luego de que, por orden de un juez de la República, se levantara la reserva y se hicieran públicos los estados financieros reales de la entidad, poniendo bajo la lupa el colapso de la promotora de salud más grande del país durante el gobierno del presidente Gustavo Petro.
El eje central del descalabro radica en la vertiginosa disparada de su pasivo financiero, evidenciada en los documentos contables liberados por la justicia.
De acuerdo con las cifras presentadas por De la Espriella, la deuda de la Nueva EPS pasó de un saldo en rojo de 5,5 billones de pesos a registrar la alarmante cifra de 26,1 billones de pesos bajo el actual mandato.
Este incremento de más del 300% en las obligaciones fiscales representa, según el presidente electo, un desfalco directo a los recursos de la salud que compromete la atención de millones de afiliados.
Esta revelación judicial marca una línea de fuego para el proceso de empalme presidencial, sumándose a los constantes debates sobre las controvertidas intervenciones de las EPS por parte de la Superintendencia de Salud.
Con esta fuerte acusación basada en los balances ordenados por el juez, De la Espriella no solo cuestiona la transparencia del Ejecutivo saliente, sino que anticipa una auditoría severa y un viraje radical en la política sanitaria del país una vez asuma oficialmente el cargo.
















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