El hecho ocurrió hacia la 1:00 de la madrugada del 24 de agosto. Los afectados aseguran que, además de ser despojados de sus pertenencias, fueron golpeados durante el atraco.
Un nuevo hecho de inseguridad vuelve a generar preocupación entre residentes y visitantes de San Andrés. En la madrugada del pasado 24 de agosto, alrededor de la 1:00 a. m., una pareja de turistas procedentes de Medellín habría sido víctima de un atraco cuando se dirigía hacia la Posada Mis Gloria, donde se encontraba hospedada.
De acuerdo con el relato entregado por una de las afectadas, identificada como Jessica, un hombre y una mujer presuntamente los habrían seguido o perfilado antes de interceptarlos en inmediaciones de la avenida 20 de Julio, frente a la Secretaría de Seguridad y Convivencia Departamental.
Durante el asalto, los delincuentes habrían despojado a la turista de dos cadenas de oro, dos teléfonos celulares iPhone —un 14 Pro Max y un 17 Pro Max—, un parlante JBL y aproximadamente $500.000 en efectivo.
Pero el hecho no habría terminado con el hurto. Según la víctima, los atracadores también la agredieron físicamente durante el ataque.
Una motocicleta varada y una persecución que no terminó en captura
La afectada manifestó que, mientras se desarrollaba el atraco, pasó por el sector una camioneta de la Policía. Los uniformados fueron alertados sobre lo ocurrido y, según su versión, los turistas les señalaron una motocicleta BWS de color azul con negro en la que se movilizaban los presuntos responsables.
La motocicleta habría presentado una falla mecánica mientras los señalados delincuentes intentaban escapar, situación que, de acuerdo con el relato de la víctima, permitió que los uniformados los siguieran durante algunos instantes.
Sin embargo, los presuntos atracadores finalmente lograron escapar.
Según lo manifestado por los afectados, los policías les habrían indicado que el caso no había sido reportado en ese momento al CAD, sistema desde el cual se monitorean las cámaras de seguridad, lo que habría dificultado una reacción coordinada para ubicar a los responsables.
¿Y las cámaras de seguridad?
A la preocupación por el atraco se suma otro interrogante. Los afectados aseguran que las cámaras ubicadas en el semáforo de la esquina del Centro Omalina, un punto que podría resultar clave para establecer la ruta de los delincuentes, no estarían funcionando.
De confirmarse esta situación, quedaría abierta la pregunta sobre el estado real del sistema de videovigilancia en sectores estratégicos de la isla y su capacidad para responder ante hechos de inseguridad.
El caso también plantea un cuestionamiento que merece respuestas de las autoridades: ¿cómo es posible que unos turistas sean atracados alrededor de la 1:00 de la madrugada en plena avenida 20 de Julio, prácticamente frente a la Secretaría de Seguridad y Convivencia Departamental?
Más allá de las circunstancias particulares del caso, el hecho vuelve a poner sobre la mesa la seguridad de quienes visitan San Andrés.
La isla vive, en buena medida, del turismo. Por eso, la seguridad de los visitantes no puede ser un asunto secundario. Quienes llegan al archipiélago esperan disfrutar de sus playas, su cultura y su hospitalidad, no convertirse en víctimas de la delincuencia.
















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