Imagen tomada de Internet Adriana ( nombre cambiado) quien trabaja en un establecimiento de cosméticos en San Andrés fue estafada en la tarde de este jueves 21 de julio, cuando delincuentes llamaron a su casa y convencieron a su hija de entregar prendas de valor para pagar un supuesto abogado para obtener su libertad, ya que estaba supuestamente detenida.
Los delincuentes fueron tan convincentes que hicieron creer a su hija que efectivamente estaba detenida y no podía hablar por teléfono porque estaba siendo judicializada ante un juez por un fiscal, y se necesitaba pagar el servicio de asistencia legal a un togado. La adolescente buscó las pertenencias de valor, entre ellos un computador portátil, 700 mil pesos de ahorro y los documentos de propiedad y Soat de su vehículo.
La cita para entregar las pertenencias fue el paradero de buses afuera del hospital Amor de Patria, donde llegó un hombre de tez blanca, baja estatura, grueso (gordito) y pelo negro poblado de muchas canas, quien vestía bien elegante (llevaba camisa rosada). El hombre apareció por la entrada a la zona de urgencias del hospital, y luego se fue en sentido al centro de la ciudad.
Solo después que la joven entregó las pertenencias y llamó a la mamá a preguntar si ya la habían dejado en libertad, madre e hija cayeron en cuenta que habían sido objeto de engaño, y la joven estalló en llanto y cargando con un complejo de culpa que obedece más a la habilidad de los delincuentes y al desespero por ayudar a un ser querido en desgracia. Los hechos ya están en manos de la Policía que indaga en todas las cámaras del sector para dar con la identidad del delincuente que recogió las pertenencias y ya hay pistas de esta organización delictiva.
Otro caso
Esta misma semana una empleada del servicio doméstico de un barrio de San Andrés fue contactada por delincuentes que con la misma modalidad lograron que ésta entregara las tarjetas bancarias de su patrono con claves. Al contactarse con éste, de inmediato procedió a bloquear las cuentas y no pudieron retirar dinero, ni hacer compras, por lo que las autoridades alertan a la comunidad a no dejarse engañar con estas llamadas extorsivas.
Modalidad de «El familiar capturado»
El chantaje del familiar capturado es cometido, en especial, por la delincuencia común. Las víctimas tienden a desesperarse y se convierten en presa fácil para el delincuente, que aprovecha la angustia para convencerlo de pagar. En una grabación en poder de la Fiscalía, un extorsionista se le presenta a una mujer como un sargento de la Policía de Tránsito y Transporte, para informarle que un sobrino ha sido detenido por el delito de fabricación, tráfico y porte ilegal de armas de fuego. En un momento de la conversación, el supuesto pariente pasa al teléfono y le pide ayuda:
–Tía, por favor, ayúdeme que me tienen detenido; tía, por favor, ayúdeme.
– Vea, señora, es que estamos haciendo un puesto de control de carreteras. Habla con el sargento Diego Pérez, (…) en un registro que le hicimos a un vehículo, su sobrino venía con unas armas. Entonces, diga si está dispuesta a colaborar con nosotros, necesitamos $5 millones, de lo contrario nos tocará dejar detenido a su sobrino.
La llamada millonaria
Es una de las modalidades que en la actualidad está empleando la delincuencia para hurtar dinero, joyas y artículos de valor de las residencias. Esto se hace a través de niños, niñas, personal de servicio doméstico y familiares que habitan o laboran en la misma residencia.
El hurto inicia con una llamada, casi siempre al teléfono fijo y cuando los propietarios no están en la vivienda. Esta es contestada por la empleada del servicio o menores de edad que están solos en la casa.
La persona que llama se hace pasar por un abogado de la familia y manifiesta que el dueño de la vivienda fue capturado (usualmente por falsedad en cheques).
Luego le dicen al que contestó la llamada que van a hacer un embargo, por lo que le piden que reúnan todos los elementos de valor que encuentre, principalmente cosas fáciles de llevar como joyas, dinero en efectivo, celulares, tabletas o relojes, para esconderlos y evitar que sean incautados en supuesto allanamiento que se va a realizar.
Posteriormente, le piden que le entregue los artículos a una persona ‘de Confianza’, que en realidad es uno de los delincuentes, quien está esperando a pocas cuadras de la casa.
Entre el inicio de la llamada y la entrega de los elementos de valor pasan entre 30 y 45 minutos, tiempo en el que mantienen a la víctima ocupada y con ansiedad, para que no pueda reaccionar o llamar a las autoridades.

















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