Tras la victoria de Gabriel Boric en Chile, se han precipitado las comparaciones de su campaña con la de Gustavo Petro y por ende los augurios de victoria.
Y aunque es cierto que compartan similitudes en el discurso de reivindicación y de representación de las masas populares, las diferencias son abismales.
En primer lugar, Boric obtuvo su victoria conquistando a los votantes de centro en segunda vuelta, con un discurso de campaña que desde el principio tuvo presente a los moderados. Petro ha asegurado por su parte, que “el centro no existe” (aunque más del 50% de los colombianos se ubican en esa posición ideológica, según Raddar) y ha atacado de forma destemplada al candidato de centro con mayor votación en el 2018 (Sergio Fajardo).
Boric logró proyectar seguridad sobre el respeto a la propiedad privada. Petro ha propuesta comprarle las tierras a su principal adversario, Alvaro Uribe, para “que allí se produzca comida”, una idea que más que a cambio social, huele a venganza personal.
En cuanto a alianzas, Boric llegó a la presidencia de la mano de aliados ideológicos (Apruebo Dignidad y Partido Comunista) y no de transacciones con la política tradicional. Petro para esta contienda del 2022 eligió de compañeros principales a Benedetti, Roy Barreras y recientemente se acercó a Luis Pérez.
Para finalizar, Boric compitió contra un José Antonio Kast cuyo caudal político era predecible y limitado. Petro en Colombia se enfrenta a una sorpresa emergente como Rodolfo Hernandez que ya aparece de segundo en las encuestas y cuyo techo aún no se conoce porque está dándose a conocer todavía.
En resumen, la clave de Boric fue mantenerse firme en sus ideas pero nunca alejarse del centro, promoviendo un discurso de respeto e inclusión hacia quienes pensaran distinto.
Por su parte, Petro ha quemado puentes tanto con los votantes, como con los líderes del centro, lo que sería la principal dificultad para que el caso Boric se repita en Colombia.
Opinión por : @marcoorozco1 tomado de @ultimahoracol
















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