
Por Juan Carlos Gutiérrez Betancur
Con ésta propuesta del presidente electo Gustavo Petro de financiación de universidades estatales en las regiones, pienso lo siguiente para el caso de San Andrés y Providencia:
No tendría sentido tomar un lote baldío en el Archipiélago y fundar allí una Universidad desde cero.
Se corre el riesgo de convertirla en nido de corrupción, sería frágil institucionalmente, y transcurrirían décadas antes de tener un impacto significativo sobre la Reserva de Biosfera Seaflower.
Lo que hay que hacer es tomar algún lote baldío o comprar un lote pertinente y ampliar la Sede de la UNAL del Caribe Insular, dotándola de aulas, y laboratorios suficientes y adecuados.
Las capacidades institucionales de la UNAL difícilmente serían replicables desde 0 en el Archipiélago, en términos de:
1. Formación de Capital Humano pertinente, Docente e Investigativo isleño y raizal.
2. Gestión curricular y por competencias.
3. Sostenibilidad financiera.
4. Pertinencia social, económica, tecnológica y cultural de programas.
5. Transferencia de conocimientos, complementariedad de programas entre sedes, movilidad e intercambio nacional e internacional de docentes e investigadores.
6. Acceso a redes del conocimiento universal.
7. Autonomía universitaria y optimización de procesos de acreditación institucional.
8. Gestión de registros calificados, eficiencia & eficacia administrativa.
9. 155 años de historia de la Universidad Nacional no se improvisan. Es la mejor Universidad del país.
10. Gestión eficaz de becas estudiantiles de Pregrado y Posgrado.
No hay que perder el tiempo inventando la rueda. En juego está formación de capital humano isleño y raizal de generaciones actuales y futuras. Un diseño inadecuado conduciría a una rentabilidad social negativa de la inversión.
*Profesor Asociado – Investigador
Universidad EAFIT















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