
El siguiente es el homenaje póstumo que le hizo el humorista Don Jediondo, a este personaje que llegó a la actuación por el carisma que mostró en su puesto de venta de chance que llamo la atención de los actores del programa de humor más antiguo de la televisión colombiana:
«Hoy le dimos el último adiós al gran Cruz María Betancourt el pequeño gigante del humor. Lo conocimos hace unos 15 años en su puesto de venta de chance en la 3a con 19 en Bogotá. A los compañeros de @sabadosfelices les llamó la atención la gracia y el carisma de Cruz María tanto que al poco tiempo ya lo habían puesto a actuar en skecht como Pasión de Gavilleros. Lo conocí y me pareció un gran personaje para las secciones que yo hacía. Entonces empezó a aparecer en @donjediondo Los Mariachis Meloyo y Meloyito, Monjediondo y muchas más. Fue compañero de tarima en varios escenarios y en las fiestas de los pueblos era muy querido. No paraban de pedirle fotos y autógrafos y eso lo hacía muy feliz. Debió abandonar las grabaciones porque algunas personas escribieron quejándose que por qué se estaba poniendo a trabajar a una persona de baja estatura. Que lo estábamos explotando, decían. Ahí dejó ganar el dinero que le pagaban por sus actuaciones. Debió regresar a su venta de dulces en la chacita que tenía en el centro de la ciudad. Hace algo más de un mes sufrió quebrantos de salud y fue hospitalizado durante casi 3 semanas. El diagnóstico: que tenía el corazón muy grande y afectación en pulmones y riñones. Y tenía el corazón muy grande porque él no iba a ser de baja estatura. Sino que estando en el vientre de su señora madre ella sufrió una caída y esto conllevó a una lesión en la columna. Nació en Fusagasugá. Los médicos no le daban grandes expectativas de vida. Sus órganos crecieron de tamaño normal pero estaban en el cuerpo de una persona de baja estatura. Con todo y eso vivió felices 59 años. Ya recuperado le dieron de alta en el hospital el miércoles santo. Pero el pasado 11 de abril a las 7 am mientras su hermana lo ayudaba a bañar sintió que se iba, se agarró de una baranda y le dijo:”ya no puedo respirar más”.Y ahí terminó El Paso terrenal de uno de los seres más lindos que he conocido. Hoy lo despedimos y de todos aquellos críticos que forzaron su salida ninguno se acercó, ninguno en vida le compensó la paga que dejó de recibir. Ninguno envió ni una flor, ni un adiós.»
Tomado de Don Jediondo















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