La ardua gestión de Yumi Ospina para recolectar ayuda para los niños de La Guajira que padecen de hambre y sed no culminó con la jornada de recolecta realizada el sábado antepasado, si no ocho días después cuando repartió en las desérticas estribaciones del Cabo de la Vela, todas las toneladas de amor, alimentos, agua y productos nutricionales que le donaron los habitantes de las islas y con los que trata de ayudar a paliar la tragedia humanitaria de la población aborigen abandonada a su suerte por los gobiernos nacional y departamental.
Pero además de la ayuda de las islas representada en centenares de bolsas y empaques de productos alimenticios, botellas de agua, leche, avena, ropa, calzado, juguetes que aportaron espontáneos nativos, residentes, turistas, empresarios y autoridades de San Andrés, también se destacan ayudas que le enviaron desde Medellín, Bogotá y Cali, directamente hasta La Guajira.
A pesar del cansancio de los días posteriores a la jornada de recolecta donde tuvo que dedicarse a clasificar la ayuda entregada, Yumi Ospina tomo un vuelo con conexión en Bogotá, rumbo a Riohacha, mientras el comandante de Policía de La Guajira recibía el embarque que gracias a la Armada Nacional se transportó en un contenedor hasta Cartagena para luego llevarlo por carretera hasta su destino final. Pero también agradece a la Policía de San Andrés por que facilitó los controles para que la carga pudiera salir del puerto local en la fecha programada por qué lo contrario se habría demorado más de una semana dicho embarque.
Ya en La Guajira, esta atractiva mujer de gran corazón y enorme solidaridad, empezó la última parte de su labor; y quizás la más reconfortante de todas pero al mismo tiempo la más triste porque nunca es suficiente lo que se entrega para tan enorme tragedia humana que viven estos colombianos. La entrega de ayudas a niños, mujeres y ancianos que ven en ella a un ángel. Yumi cree que los ángeles son todos los que la ayudan a llevar donaciones a los más necesitados. Más de 600 pares de calzado, ropa en buenas condiciones, leye en polvo, nutrientes, y dinero para comprar agua, además de la envasada, hacen parte de la mucha ayuda que se entregó toda a la población y que al final permiten la satisfacción del deber cumplido.
Se declara feliz porque con esta jornada se demostró que la ayuda de San Andrés no se envía hasta las personas necesitadas, si no que se trasciende fronteras hasta llegar con la ayuda personalmente, y se demuestra que aquí hay ángeles dispuestos a ayudarlos en esa tragedia, y se entrega mucho amor.

















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