La siguiente es la carta que envió el visitante a esta redacción:
Santa Fe, Argentina, 24 de julio de 2024.-
Señores
Autoridades de San Andrés Islas:
Tengo el agrado de dirigirme a Ustedes, con motivo de haber visitado San Andrés Islas durante el presente mes de julio de 2024, y haber sido víctima de un desagradable suceso.
Quiero poner en su conocimiento, que en la noche del día 15 de este mes y año, entre las 21 y 22 horas, me dirigí a la parada de taxis ubicada en el centro de la ciudad, estimo que cerca de la intersección de la Calle 1 y la Carrera 1b, donde junto a mi esposa solicité transporte hasta el hotel Cocoplum, lugar en el que nos hospedamos por una semana. Una persona nos dirigió a una camioneta gris, marca Jeep, chapa patente PZF 745 de SAI (adjunto fotografía), en muy deficiente estado y con mucha suciedad. Luego advertí, unavez comenzado el trayecto, que el conductor no parecía estar en condiciones físicas para dirigir el vehículo, desarrollaba alta velocidad y practicaba maniobras peligrosas.
Cuando llegamos al destino, me exigió el pago de 40.000 pesos colombianos, ante lo cual le indiqué que todas las otras jornadas había pagado 30.000 de la misma moneda.
Ahí empezaron malos tratos y palabras amenazantes, lo que sumado al evidente estado de ebriedad del conductor motivó que rápidamente los pagara sin insistir en mi reclamo, por temor a represalias en mi persona o en la de mi esposa.
En ese momento también advertí que el vehículo no tenía los letreros que tenían los taxis en los que me había traslado los días anteriores, por lo que concluí que se trataba de actividad de transporte ilegal, de lo que no pude darme cuenta antes porque justamente lo tomé en un lugar en que había un gran cartel con la leyenda “TAXI”, en pleno centro de la ciudad, lo que en ese momento me hizo presumir que era normal.
Ya estoy nuevamente en Argentina, mi país, y al tiempo que aprovecho para agradecerles la hospitalidad brindada durante nuestro viaje a la hermosa Isla, me permito formular esta denuncia al sólo efecto de que las autoridades puedan intervenir y no le ocurra lo mismo a otros turistas. Cabe destacar que luego del episodio que les he narrado, presencié una acalorada discusión del mismo conductor con otra pareja de visitantes.
Sin otro particular y agradeciendo desde ya la atención prestada, los saludo con distinguida consideración.

















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