El exdirector de la Dian Luís Carlos Reyes, actual ministro de Hacienda denunció a buena parte del Congreso de la República, incluidos al actual procurador general de la Nación, presidente del Senado, los aliados politicos del Gobierno e incluso miembros de la oposición.
«Todo tipo de personas altamente influyentes y conectadas (y de todos los bandos políticos) me pidieron/presionaron para que nombrara a sus recomendados en distintas aduanas. Siguiendo las instrucciones del presidente, nunca cedimos. ¿A quiénes sí nombramos?
El objetivo era encontrar funcionarios altamente calificados e íntegros. Se hizo una convocatoria abierta a todos los que cumplieran con requisitos, y se les invitó a participar en un proceso de selección.
Después de superar una prueba de conocimientos y entrevistas sobre temas técnicos con miembros del equipo directivo, al igual que una última entrevista conmigo, se hacía una verificación exhaustiva de sus antecedentes.
Se pedían informes sobre el candidato a la Unidad de Información y Análisis Financiero (UIAF), Dirección Nacional de Inteligencia (DNI) y Ministerio de Defensa. Únicamente si ninguno de estos informes generaba alertas seguía adelante el proceso.
Además de lo anterior, se revisaba la lista de candidatos“recomendados” por personas conectadas e influyentes. Incluso si el candidato pasaba todos los filtros anteriores, estar en esta última lista (la anti-lista) hacía que lo descartáramos inmediatamente.
A las personas así nombradas se les asignaron carros blindados y esquemas de seguridad de DIPRO para evitar que fueran fácilmente atemorizados por la mafia.
¿Qué resultado dio esta estrategia? Uno, inmediato, fue la enemistad de todos aquellos cuyos recomendados no entraron. Otro, de más largo plazo, fue lo que pudimos aportar desde la
@DIANColombia en el tiempo que estuvieron estos funcionarios en sus cargos en términos del inicio de la construcción de expedientes sobre el contrabando en Colombia. Llevar estos casos a la justicia durante la anterior fiscalía era, por decir lo menos, desesperanzador.
La llegada de una nueva fiscal general de la Nación, con quien inmediatamente establecimos una excelente relación de trabajo durante los últimos dos meses y medio de mi gestión, nos dio gran esperanza a mí y a mi equipo. Ojalá los resultados sean cada vez más contundentes.

















Por