La revista Cambio no es propiamente un medio hegemónico de la derecha colombiana, del establecimiento o de la oligarquía de nuestro país como suelen decir los integrantes de la Izquierda en Colombia para desacreditar cualquier denuncia que haga la gran prensa nacional.
Por el contrario, desde su nacimiento en 1993, la revista Cambio tuvo un origen en la Izquierda, siendo su principal accionista el nobel Gabriel Garcia Marquez, y los periodistas Patricia Lara y Daniel Samper Pizano, muy de ideología de Izquierda y en la actualidad su director Daniel Coronell, defendió el gobierno de Petro y promovió la candidatura de Iván Cepeda Castro.
Pero no obstante esta tendencia e ideología periodística, los escándalos de corrupción y politiquería en el Gobierno de Petro son tan abrumadoras, que ni sus aliados ideológicos en el periodismo pueden tapar estos «affaires» de venalidad en esa administración.
El caso más reciente que ha destapado Cambio es un escándalo de favorecimiento y negociados del Gobierno de Petro con una mujer cercana a él, en el sector de la salud, donde parecen haber hecho cosas peores a las que le cuestionaba a otros gobiernos en la corrupción de las EPS y el desvío de los dineros de la salud.
Cambio ha denominado este caso como el de otra de las Mariposas Amarillas de Petro: La ‘Coco’, los contratos familiares y el millonario negocio de la salud



La investigación de la revista *CAMBIO* pone nuevamente bajo la lupa las relaciones de poder construidas alrededor del Gobierno de Gustavo Petro y el papel de personas cercanas al entonces mandatario que, sin ocupar cargos públicos, habrían adquirido influencia en sectores estratégicos del Estado.
El reportaje identifica a María Masip Zawady, conocida como “la Coco” o “la Turca”, una mujer samaria que, según cuatro fuentes consultadas por la revista, habría mantenido una estrecha cercanía con Petro y formado parte del círculo informal conocido como las “mariposas amarillas”. Aunque Masip no aparece como contratista ni funcionaria pública, la investigación encontró que familiares suyos sí obtuvieron contratos estatales durante el Gobierno Petro.
Su hermano, Juan Manuel Masip Zawady, suscribió cuatro contratos con Colombia Compra Eficiente entre 2022 y 2024 por unos 247 millones de pesos. Posteriormente obtuvo contratos con la AUNAP y la Alcaldía de Santa Marta, elevando el total registrado por CAMBIO a 291,7 millones de pesos.
La otra figura es Martha Elena Zawady Rodríguez, identificada como prima de María Masip. Su contratación también aumentó durante los últimos años del Gobierno Petro. Entre 2024 y 2026 obtuvo seis contratos con entidades como RTVC, ENTerritorio, MinTIC, Prosperidad Social y la AUNAP, por aproximadamente 232 millones de pesos.
Pero el elemento de mayor trascendencia del reportaje aparece en el sector salud. Después de que la Superintendencia de Economía Solidaria interviniera a la Cooperativa Coosalud, principal accionista de Coosalud EPS, Martha Zawady terminó integrando como suplente la junta directiva de Coosalud Inversa, sociedad vinculada a una operación por 172.690 millones de pesos relacionada con la participación accionaria en la EPS.
El caso adquiere especial relevancia por el tamaño de Coosalud. Al cierre de 2024, la EPS contaba con aproximadamente 3,27 millones de afiliados y registraba ingresos operacionales por 5,35 billones de pesos. La intervención de la cooperativa se produjo poco después de que la Supersalud interviniera la EPS, en un contexto de cuestionamientos sobre información financiera e inconsistencias contables.
De acuerdo con CAMBIO, la llegada de Zawady a la junta se produjo en agosto de 2025, cuando el agente especial designado por la Supersolidaria, Andrés Felipe Arango, promovió una nueva junta. La investigación advierte que el acta no permite establecer quién propuso específicamente a Zawady ni cuáles fueron los criterios utilizados para escogerla.
El episodio adquiere una dimensión política adicional porque los cien delegados elegidos en julio de 2026 tendrán un papel determinante en el futuro de la cooperativa y, eventualmente, en las decisiones relacionadas con una EPS que atiende a millones de colombianos. Es decir, lo que inicialmente parece una historia de contratos familiares termina conectado con uno de los negocios más importantes del sistema de salud colombiano.
Masip negó conocer los contratos de sus familiares y rechazó que se difundieran informaciones falsas sobre ella. La exsuperintendente María José Navarro, también samaria y señalada por algunas fuentes como cercana a Masip, reconoció conocerla, pero negó haber recibido su influencia para llegar al cargo. También negó haber intervenido en la designación de Martha Zawady en Coosalud Inversa.
El reportaje no demuestra que María Masip Zawady haya contratado directamente con el Estado ni que haya cometido una conducta ilegal.
Lo que plantea son preguntas sobre las redes informales de influencia, el acceso al poder y la coincidencia temporal entre esas relaciones y la contratación de familiares, así como sobre la posterior llegada de una de ellas a un órgano directivo vinculado con una entidad de enorme importancia dentro del sistema de salud.
El verdadero interrogante que deja la investigación es, entonces, dónde termina la amistad o cercanía personal con un gobernante y dónde comienza el ejercicio informal del poder. En un Estado donde las decisiones públicas comprometen billones de pesos y millones de ciudadanos, esa frontera debería ser absolutamente transparente


















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